En una entrevista realizada en el programa Mesa de Diálogo por Radio Tupambaé, el profesor de Historia y becario doctoral del CONICET, Ezequiel Flores, trazó un diagnóstico preocupante sobre la situación actual del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), marcado por el congelamiento de ingresos, reducción presupuestaria y recortes de personal. Además, abordó el impacto que este contexto genera en el desarrollo de la ciencia en provincias periféricas como Misiones.
Flores comenzó explicando a la audiencia qué es el CONICET: “Es el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, un organismo creado en 1958 para fortalecer la producción científica en Argentina, trabajando en articulación con las universidades”. Según señaló, el CONICET financia proyectos y forma investigadores mediante un exigente sistema de becas y concursos. “Solamente el 10% del personal docente universitario tiene dedicación exclusiva. Muchos docentes somos becarios o investigadores del CONICET, lo que nos permite investigar además de enseñar”, precisó.
En cuanto a la presencia del CONICET en Misiones, señaló que el desarrollo es relativamente reciente. “En la provincia contamos apenas con tres institutos dependientes del organismo. Por ejemplo, el Instituto de Estudios Sociales y Humanos (IESyH), donde desarrollo mis investigaciones, está cumpliendo recién diez años”, destacó.
Respecto a la situación actual del organismo, Flores no dudó en calificarla de “muy complicada”. Explicó que el financiamiento cayó abruptamente en los últimos años, pasando del 0,54% del PBI en 2022 al 0,33% actual. “Hay más de mil científicos y personal de apoyo que ganaron el concurso para ingresar al CONICET en 2022, pero no recibieron el alta. A esto se suma la reducción de cupos: de 1.400 becas doctorales anuales, ahora sólo se otorgan 1.000”, denunció.
Flores también se refirió a la situación salarial: “Hoy un becario doctoral gana cerca de 950 mil pesos mensuales y un investigador inicial entre 1,1 y 1,2 millones. No son sueldos altos considerando el nivel de formación que se exige y las responsabilidades”, sostuvo.
Consultado por declaraciones del vocero presidencial, Manuel Adorni, quien había relativizado el valor de las ciencias sociales, Flores fue categórico: “Es un error grave. Las ciencias sociales también son ciencias. Sólo un 26% del CONICET se dedica a ellas. Las ciencias sociales aportan a la comprensión de procesos históricos, sociales y culturales indispensables para el desarrollo del país”, aseguró.
En cuanto a su propia línea de investigación, Flores reveló que trabaja sobre el trabajo infantil en la cosecha de yerba mate y las políticas públicas destinadas a erradicarlo. “Es un tema delicado para Misiones. No tenemos datos actualizados, pero las últimas estadísticas indicaban que uno de cada diez niños trabaja en el país, proporción que aumenta en el NEA y aún más en las zonas rurales”, detalló.
Finalmente, el investigador destacó que, ante este escenario, la comunidad científica continúa reclamando. “Se vienen realizando jornadas de protesta y el 6 de agosto habrá un paro nacional con movilización. Pedimos el ingreso de quienes ganaron concursos, el aumento de becas y una mejora del financiamiento. Es triste que los científicos tengamos que marchar para exigir algo tan básico como trabajar”, lamentó.
Flores concluyó su participación alertando sobre las consecuencias de esta situación: “El país está perdiendo científicos valiosos que migran por mejores oportunidades. No es una cuestión ideológica, es pura necesidad”.