Una serie de pintadas con consignas en defensa de los glaciares en edificios públicos de la capital misionera generó repercusión política y judicial, luego de que una activista socioambiental reconociera su autoría y defendiera la acción como una forma de visibilización.
Los mensajes fueron detectados durante la madrugada de este lunes en la Cámara de Representantes de Misiones y en la Casa de Gobierno, donde aparecieron inscripciones con la frase: “Los glaciares no se tocan – Los glaciares no se venden”. A raíz del hecho, se inició una causa por daños, al considerarse que se trató de actos de vandalismo.
En un primer momento, fuentes policiales indicaron que tres personas desconocidas habrían participado del hecho. Sin embargo, posteriormente, la activista Clarisa Néstor, integrante del movimiento Rebelión o Extinción, asumió la responsabilidad de las pintadas en declaraciones al diario El Territorio.
“Yo hice esas dos pintadas. No fui violenta, fui a pintar. La ley no se toca, los glaciares no se venden”, expresó, al tiempo que relató haber sido demorada por efectivos policiales durante varias horas. Según su testimonio, fue interceptada por agentes de civil, retenida por aproximadamente cuatro horas y notificada de una causa judicial, cuyos detalles afirmó desconocer.
De acuerdo al reporte oficial, el hecho en la sede legislativa fue advertido cerca de las 4 de la mañana, cuando personal de guardia detectó la pintada en el acceso vidriado. Las cámaras de seguridad registraron movimientos entre la 1:30 y las 2:30, donde se observa a dos mujeres y un hombre que se habrían desplazado en taxi.
En paralelo, efectivos constataron una inscripción similar en la fachada de la Casa de Gobierno. En ese lugar, el personal de servicio indicó no haber advertido movimientos durante la madrugada, aunque se estima que la intervención ocurrió en el mismo rango horario.
Tras la denuncia, intervino la Dirección General de Policía Científica para realizar las pericias correspondientes en ambos edificios.
Postura de la activista
Néstor cuestionó la calificación de “vandalismo” y sostuvo que su accionar tuvo un fin político y ambiental. “Ese grafiti se puede tapar, pero no la destrucción de los glaciares”, afirmó.
Además, vinculó su protesta con el reciente debate sobre la ley de glaciares y criticó el accionar de legisladores nacionales por Misiones que acompañaron modificaciones a la normativa vigente. “Es muy grave, porque tenemos una ley de glaciares y periglaciares. La reforma impactará en más de 12 provincias y pone en riesgo ecosistemas muy frágiles”, advirtió.
La activista también denunció falta de respuesta institucional a los reclamos ambientales. “Presentamos notas, hicimos manifestaciones y no nos escuchan. Hay más de 60 mil personas participando en audiencias públicas para defender el agua. Esto implica un retroceso ambiental”, sostuvo.
En ese contexto, justificó la intervención en los edificios públicos como una medida de presión. “Decidí hacerlo porque no nos hacen caso. Fue una acción pacífica para visibilizar un problema grave”, concluyó.
La investigación judicial continúa en curso para determinar las responsabilidades y eventuales sanciones por los daños ocasionados, mientras el episodio vuelve a poner en agenda la tensión entre la protesta social y los límites legales en el espacio público.

