Un terremoto de magnitud 7,2 sacudió la región de Ayacucho. El sismo se produjo en un contexto de importantes movimientos registrados en Venezuela y Colombia durante las últimas semanas.
Perú volvió a temblar este jueves con un terremoto de magnitud 7,2 que sacudió la región de Ayacucho y reavivó la preocupación por los grandes sismos en Sudamérica.
El epicentro se ubicó a 35 kilómetros al norte de Coracora, en la provincia de Parinacochas, y el movimiento alcanzó una profundidad de 108 kilómetros, de acuerdo con reportes del Instituto Geofísico del Perú (IGP).
El sismo ocurrió a las 13 y fue percibido en distintas regiones del sur peruano. Según los datos del IGP y del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), el movimiento se sintió en Ayacucho, Arequipa, Cusco, Apurímac e Ica, además de Lima, donde fue percibido con mayor claridad en edificios altos.
En las primeras horas no se informaron víctimas fatales ni daños estructurales graves, aunque hubo reportes de deslizamientos de tierra en zonas cercanas. Las primeras imágenes mostraron polvo y desprendimientos en laderas próximas a poblaciones rurales, mientras las autoridades continuaban con la evaluación de los sectores vulnerables.
Por qué Perú registra una elevada actividad sísmica
La explicación está relacionada con la ubicación geológica de Perú. El país se encuentra en una de las áreas más activas del planeta, el Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja que rodea al océano Pacífico y concentra la mayor parte de la actividad sísmica y volcánica global.
Según el material citado, esta región reúne el 90% de los terremotos del mundo y más de la mitad de los volcanes activos del planeta.
En Perú, la causa central de la actividad sísmica es el movimiento de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. Este proceso se denomina subducción y consiste en el desplazamiento de una placa tectónica por debajo de otra.
El roce entre ambas placas acumula energía durante años. Cuando esa energía se libera de manera repentina, se produce un sismo.
El geólogo Andrés Folguera, profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET, sostuvo que en el Cinturón de Fuego del Pacífico ocurre el 90% de los sismos de la Tierra, en sectores donde el fondo del océano Pacífico se hunde por debajo del continente.
Folguera también explicó que, en el caso sudamericano, las placas Cocos, Nazca y Antártica participan en este proceso en distintos tramos del margen del Pacífico.
El geólogo y doctor en Ciencias Naturales Jorge Rabassa señaló que la energía de los sismos y el vulcanismo se encuentra en esta región y explicó que ambos fenómenos tienen el mismo origen: el movimiento y las rupturas de estructuras geológicas.
El Cinturón de Fuego concentra una intensa actividad tectónica
El Cinturón de Fuego circunda el océano Pacífico y atraviesa la costa occidental de América Latina, desde Chile hasta Canadá. En la región incluye a países como Colombia, Perú, Ecuador, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, México y Estados Unidos.
La actividad sísmica y volcánica está vinculada con la interacción de numerosas placas tectónicas. Entre ellas se encuentran las placas del Pacífico, Nazca, Cocos, Caribe, Norteamericana, Sudamericana, Filipina y Juan de Fuca.
En cada sector, las placas pueden chocar, separarse o deslizarse lateralmente. Cuando la tensión acumulada supera la resistencia de las rocas, la energía se libera de manera repentina y puede generar terremotos.
En determinados casos, cuando un movimiento sísmico desplaza verticalmente el fondo marino, también puede producir un tsunami.
Según el Smithsonian Global Volcanism Program, en esta franja existen 687 volcanes que registraron actividad durante el Holoceno, lo que representa cerca del 57% de los volcanes activos del mundo.
Qué ocurrió en Ayacucho
El terremoto registrado este jueves alcanzó una intensidad de nivel III-IV en Coracora, según el IGP. Esta escala mide cómo se percibe el movimiento en superficie y los efectos que puede generar en personas, viviendas e infraestructura, mientras que la magnitud mide la energía liberada por el sismo.
Las autoridades descartaron la posibilidad de un tsunami. En los primeros balances tampoco se registraron pérdidas humanas ni daños estructurales severos en Coracora.
La atención se concentró en la evaluación de posibles afectaciones y en los deslizamientos registrados en zonas cercanas al epicentro.
Los antecedentes recientes
El nuevo terremoto se produjo después de otros movimientos importantes registrados en Sudamérica durante las últimas semanas. Primero fue Venezuela y posteriormente Colombia, que también sufrieron importantes sismos.
En Perú, la región de Junín registró en julio una serie de temblores de hasta magnitud 5,4 que dejaron cinco muertos, cientos de damnificados y decenas de viviendas destruidas.
Otro antecedente significativo fue el terremoto de Ica de 2007, de magnitud 7,9, que causó alrededor de 500 muertes y grandes pérdidas materiales.
La actividad sísmica continúa siendo una característica de la costa occidental de Sudamérica debido a la interacción de las placas tectónicas. Perú, por su ubicación dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, se encuentra entre los países con mayor exposición a este tipo de fenómenos.

