El presidente paraguayo dejó el cargo dos días después de que el Banco Central interviniera por insolvencia al banco con más clientes del país, al que estaba vinculado. Casi tres millones de personas quedaron sin acceso a su dinero.
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció este jueves 5 de noviembre con un mensaje pregrabado dirigido al país, mientras la Cámara de Diputados debatía su juicio político por mal desempeño de funciones. La renuncia es consecuencia de la caída de ueno bank. El martes 3, el Banco Central del Paraguay (BCP) inició el proceso de resolución de esa entidad porque detectó que su solvencia estaba por debajo de la mitad del mínimo exigido por ley.
Ueno nació como financiera del Grupo Vázquez y obtuvo la licencia de banco a fines de 2023. En 2024 absorbió a Visión Banco y se convirtió en uno de los cuatro bancos sistémicos del país. En junio de este año tenía 2,94 millones de clientes, alrededor del 63% de la población adulta paraguaya. En marzo había colocado US$350 millones en bonos internacionales, la mayor emisión de un banco paraguayo.
Según el BCP, la solvencia del banco cayó a 5,56%, cuando el mínimo exigido es 12%. Las inspecciones encontraron préstamos a empresas vinculadas a los accionistas, información financiera inconsistente para aprobar créditos y ajustes contables por más de 1,6 billones de guaraníes. Con el cierre, las sucursales dejaron de atender y la aplicación y las tarjetas dejaron de funcionar. Ocho directivos fueron detenidos, entre ellos el fundador Miguel Vázquez y el presidente del banco, Juan Manuel Gustale. La Justicia ordenó además embargos sobre sus bienes.
El caso tiene una fuerte dimensión política. Peña fue accionista de Ueno Holding, empresa del mismo grupo, hasta 2025. Carlos Carvallo, a quien Peña nombró presidente del BCP en 2023, había presidido antes la Financiera Ueno. Desde septiembre el Senado venía pidiendo informes sobre cómo se supervisaba al banco y sobre la concentración de fondos públicos en la entidad. Esos fondos superan los US$850 millones, y unos US$380 millones pertenecen al Instituto de Previsión Social (IPS). El 16 de octubre, la calificadora Fitch cambió la perspectiva del banco a negativa. El 29, ueno anunció un plan para sumar US$100 millones de capital, pero no llegó a ejecutarlo. Carvallo renunció el mismo martes de la intervención, a pedido del propio Peña, que en ese momento habló de “un caso particular de una entidad, no del sistema financiero nacional”.
El miércoles, 35 diputados de la oposición y de la disidencia colorada presentaron el pedido de juicio político. En pocas horas se sumaron las bancadas oficialistas, y Horacio Cartes, presidente del Partido Colorado, le reclamó al mandatario: “Actúe con urgencia y con la firmeza que este momento exige”. Con los votos asegurados para la destitución, Peña optó por renunciar.
Para los ahorristas, el Fondo de Garantía de Depósitos cubre hasta 228,3 millones de guaraníes por persona, unos US$38.000. Una ley aprobada de urgencia, la 7755/26, permite adelantar hasta 121,7 millones de guaraníes. Desde hoy el BCP avisa a cada cliente por correo electrónico, desde la dirección fgdpagos@bcp.gov.py, en qué banco va a cobrar. Los pagos empiezan el viernes y deberían terminar en un plazo máximo de cinco días hábiles. Del monto se descontarán las deudas vencidas que el cliente tenga con ueno. Las autoridades piden informarse solo por los canales oficiales para no caer en estafas.
Ahora el Congreso tiene que aceptar la renuncia. Según el presidente del Congreso, Basilio Núñez, el vicepresidente Pedro Alliana asumiría hoy mismo. El mandato de Peña terminaba en 2028.

