En un mensaje publicado como prólogo del libro Peace Be With You!, el Papa León XIV denunció los peligros de un “nacionalismo exacerbado” que vulnera los derechos de los más débiles y destacó que la paz comienza en el corazón de cada persona.
El volumen, publicado por Harper Collins en países de habla inglesa desde el martes, es una reedición de ¡Y paz sea! (2025), que recopila las principales prioridades pastorales del Pontífice a través de sus discursos y homilías. La nueva edición incorpora un prólogo inédito en el que el Papa reflexiona sobre los desafíos contemporáneos frente a la violencia, el egoísmo y la desigualdad.
“Vivimos en un mundo herido por demasiados conflictos y golpeado por hostilidades sangrientas. Un nacionalismo exacerbado pisotea los derechos de los más débiles”, escribió León XIV, según informó Vatican News.
La paz, un don y un compromiso
El Pontífice subrayó que la paz tiene una doble dimensión: vertical, como un don de Dios concedido desde el nacimiento de Jesús, y horizontal, como un compromiso activo que exige la participación de cada ser humano en la vida cotidiana. “Paz significa enseñar a los niños a respetar a los demás, superar nuestro orgullo y dejar espacio al otro, en la familia, en el trabajo, en el deporte”, señaló.
León XIV advirtió que la paz se ve amenazada “cuando cedemos al egoísmo y a la codicia, y cuando los intereses partidistas prevalecen sobre el bien común”. Asimismo, alertó que “despersonalizar al otro es el primer paso hacia cualquier guerra”, mientras que el deseo de conocer y comprender a los demás constituye “un anticipo de la paz”.
Oración y acción frente a la “globalización de la impotencia”
En medio de un contexto marcado por tensiones internacionales, el Papa destacó que los fieles pueden contrarrestar lo que él llama la “globalización de la impotencia” a través de la oración, que describió como “una fuerza desarmada que busca únicamente el bien común, sin exclusiones”.
“La verdadera batalla no comienza en los frentes armados, sino en el interior de cada persona. Nuestro corazón es el campo de batalla más importante. Solo los corazones pacíficos pueden construir un mundo de paz”, enfatizó.
El Pontífice exhortó a practicar una “cultura de la reconciliación” en la vida cotidiana, transformando la desconfianza en oportunidad de encuentro y subrayó que la responsabilidad de la paz también recae en las instituciones: “La política y la comunidad internacional deben facilitar la mediación de los conflictos mediante el diálogo y la diplomacia”.
El prólogo concluye con una plegaria por “la gracia bendita de una paz justa y duradera” para todos los pueblos, especialmente para los más olvidados y quienes más sufren.

