En una entrevista exclusiva para Radio Tupambaé, el sacerdote argentino, oriundo de Salta y miembro de la Orden de San Agustín, compartió sus recuerdos de Robert Prevost antes de su elección como Papa. Además, explicó los principales rasgos de la espiritualidad agustiniana y reflexionó sobre el significado pastoral y espiritual de la próxima visita de León XIV a la Argentina.
El padre José Medina, sacerdote argentino de la Orden de San Agustín, mantuvo una entrevista exclusiva con el programa “Lo que Faltaba” de Radio Tupambaé, en la que recordó su experiencia de convivencia y cercanía con Robert Prevost, actual papa León XIV, durante los años en que estuvo al frente de la orden como superior general.
Medina, oriundo de Salta, conoció a Prevost durante su etapa de formación en Roma. Allí compartieron varios años, desde que el religioso estadounidense asumió como superior general de los agustinos, en 2001. El sacerdote destacó especialmente su sencillez, capacidad de escucha y cercanía con los integrantes de las distintas comunidades.
“Lo recuerdo mucho como una persona muy sencilla, muy simple, con la que se podía dialogar y que escuchaba mucho. Así como lo vemos ahora, no ha cambiado mucho. Es un hombre muy cercano, muy receptivo y atento”, expresó durante la conversación.
En ese sentido, contó que Prevost era un religioso que viajaba constantemente para visitar las comunidades agustinianas en distintos lugares del mundo. Según recordó, su compromiso con la orden hacía que permaneciera poco tiempo en Roma, ya que procuraba acompañar de cerca la vida de sus hermanos.
El sacerdote también relató que, después de finalizar sus estudios, Prevost lo nombró integrante de la Comisión Internacional de Estudios, de la cual era presidente. Además, recordó un encuentro en el aeropuerto de Roma, donde el entonces superior general lo esperaba para trasladarlo a la Curia General.
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La espiritualidad agustiniana y sus principales pilares
Durante la entrevista, Medina explicó qué significa pertenecer a la Orden de San Agustín y cuáles son los fundamentos de su espiritualidad, inspirada en la experiencia y el pensamiento de san Agustín, uno de los grandes padres de la Iglesia.
Señaló que la vida comunitaria, la interioridad y el compromiso con la Iglesia constituyen aspectos centrales del carisma agustiniano. También destacó la importancia de la oración, el cuidado de la liturgia y la atención a las necesidades de los demás, especialmente de las personas más pobres.
“Una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios” es una de las expresiones que identifican a la espiritualidad de la orden, explicó el sacerdote, al recordar las enseñanzas de san Agustín y la regla que dejó para quienes siguen este camino religioso.
Asimismo, destacó la presencia de los agustinos en el ámbito educativo y misionero, con una tarea orientada a la formación integral de niños y jóvenes, desde la relación entre fe, conocimiento y compromiso con la sociedad.
Ocho años de formación en Roma y el recuerdo de Prevost
Al reconstruir su propio recorrido vocacional, Medina contó que conoció a los agustinos durante su infancia en Salta, aunque inicialmente había tenido mayor cercanía con los franciscanos. Más adelante, cuando comenzó a descubrir su vocación sacerdotal, decidió acercarse nuevamente a la orden.
Su formación lo llevó a Rosario, Buenos Aires y Brasil, donde realizó el noviciado y compartió una experiencia comunitaria e intercultural. Posteriormente, continuó sus estudios teológicos en Roma, donde permaneció durante aproximadamente ocho años.
Ese período coincidió con los dos mandatos de Robert Prevost como superior general de la Orden de San Agustín. Medina recordó que tuvo la oportunidad de observar de cerca su forma de ejercer esa responsabilidad y de compartir distintos momentos de la vida comunitaria.
También contó que volvió a encontrarse con él en Perú, durante una celebración de profesión solemne de novicios, cuando Prevost ya había concluido su etapa como superior general.
Para el sacerdote salteño, la elección de León XIV como sucesor de Pedro representó una enorme alegría para la orden y para toda la Iglesia. Reconoció que, aunque conocía sus cualidades humanas y religiosas, nunca había imaginado que llegaría a ocupar el pontificado.
Un Papa con una profunda impronta misionera
Otro de los aspectos abordados fue la experiencia pastoral de Robert Prevost en América Latina, especialmente durante sus años de misión en Perú. Medina consideró que esa trayectoria dejó una huella importante en su manera de comprender las realidades sociales y las necesidades de las comunidades.
En ese sentido, destacó que el actual Pontífice posee una capacidad particular de adaptación a diferentes culturas y contextos, y señaló que su experiencia misionera se refleja en su compromiso con las personas y en su mirada sobre las problemáticas sociales.
Al referirse a sus enseñanzas y documentos, sostuvo que no le sorprendió que León XIV abordara cuestiones vinculadas con la interioridad humana y la inteligencia artificial, ya que considera que esos temas forman parte de las preocupaciones propias de la espiritualidad agustiniana.
También valoró el desarrollo de la doctrina social de la Iglesia y la capacidad del Papa para vincular su formación intelectual con el conocimiento directo de las realidades que atravesó durante su labor pastoral.
La visita de León XIV a la Argentina: una experiencia profundamente espiritual
En otro tramo de la entrevista, Medina reflexionó sobre la próxima visita del papa León XIV a la Argentina y el significado que representa para la Iglesia y los fieles del país.
El sacerdote consideró que este viaje también puede ser vivido como una oportunidad de encuentro y consuelo, especialmente después de la expectativa que había generado durante años la posibilidad de recibir al papa Francisco en el país.
Sin embargo, remarcó que el sentido principal de la presencia del sucesor de Pedro debe estar puesto en la dimensión pastoral y espiritual, más allá de las interpretaciones políticas o coyunturales.
“Creo que el primer motivo siempre es que viene a confirmarnos en la fe. Eso es muy importante para una Iglesia. También confirmarnos en la caridad ayuda a resolver los conflictos que tenemos, las divisiones y todas estas tensiones que se van generando”, expresó.
En esa línea, definió la visita como una experiencia que debe ser vivida desde la interioridad y la disposición al encuentro con Dios.
“Para nosotros es un hecho espiritual, profundamente espiritual, y ojalá lo pudiéramos vivir así desde adentro, dejándonos renovar por el papa León”, manifestó.
Medina también invitó a los fieles a dedicar tiempo para escuchar los mensajes del Pontífice, cuyas palabras describió como sencillas, humildes y firmes. Consideró que el encuentro puede convertirse en una oportunidad para renovar la esperanza y recuperar fuerzas frente a los desafíos actuales.
Un encuentro que trasciende las distancias
Consultado sobre su participación en las actividades previstas durante la visita, el sacerdote explicó que no podrá viajar para estar presente en las celebraciones, aunque acompañará las distintas instancias a través de las transmisiones y los medios de comunicación.
Desde su comunidad, una delegación de aproximadamente 60 personas tiene previsto participar de las actividades. Medina lamentó no poder acompañarlos, pero sostuvo que la distancia no impedirá compartir espiritualmente este acontecimiento.
“Todos vamos a estar unidos. Esto que les decía: en una sola alma y un solo corazón, vamos a estar unidos”, expresó, retomando uno de los principios fundamentales de la espiritualidad agustiniana.
Hacia el final de la entrevista, los conductores le propusieron imaginar qué le diría a León XIV si tuviera la oportunidad de encontrarse nuevamente con él. Medina recordó una experiencia anterior con san Juan Pablo II y reconoció que, ante una personalidad de esas características, probablemente se quedaría sin palabras.
“Creo que un abrazo sería lo mejor que pudiera hacer en ese momento, porque no me saldría una palabra. Ya me emociono de lejos, imagínate si estoy de cerca”, manifestó.
Finalmente, el padre José Medina agradeció el espacio de diálogo y expresó su deseo de que la entrevista contribuya a que los oyentes conozcan un poco más al actual Pontífice y puedan prepararse interiormente para su llegada.
La conversación permitió recuperar el testimonio de un sacerdote que compartió años de formación y vida religiosa en Roma junto a Robert Prevost, y que hoy observa con alegría cómo aquel hombre sencillo y cercano que conoció como superior general de los agustinos ocupa la sede de Pedro.

