“No escogimos estar acá, Dios nos escogió”: nuevos seminaristas iniciaron su formación y compartieron la emoción de dar el sí


Cinco jóvenes comenzaron formalmente el Ciclo Lectivo 2026 en el Seminario Diocesano Santo Cura de Ars y, en diálogo exclusivo con Nuestras Mañanas, compartieron sus testimonios vocacionales, el acompañamiento de sus familias y la emoción de iniciar este camino de discernimiento y entrega.

En el marco de la Misa de Inicio del Ciclo Lectivo 2026, celebrada el sábado 28 de febrero, los nuevos ingresantes al Seminario Diocesano Santo Cura de Ars expresaron sus primeras sensaciones ante el comienzo de la formación sacerdotal en una entrevista brindada a Radio Tupambaé.

Durante la charla, Lionel Godoy, de 18 años, aseguró que ingresar al seminario fue “la mejor decisión” de su vida y relató que su vocación nació cuando era monaguillo. Antony Núñez, Sergio Báez y Emanuel Fleitas también compartieron cómo descubrieron el llamado, destacaron el valor de la oración en el proceso de discernimiento y subrayaron el acompañamiento constante de sus comunidades parroquiales.

La jornada también estuvo marcada por la presencia de las familias. Federico y Evelyn, padres de Lionel, definieron este paso como “una alegría grande”, aunque reconocieron que implica “una entrega también de la familia”, especialmente al tratarse de su hijo único.

En un clima de profunda emoción y expectativa, los jóvenes iniciaron así una nueva etapa en su camino vocacional, reafirmando públicamente su decisión de responder al llamado sacerdotal y confiando en que la oración será el sostén fundamental de esta etapa formativa.

Inicio del Ciclo 2026 en el Seminario Diocesano – Testimonios de los nuevos ingresantes y sus familias:

El acompañamiento de la familia

Federico y Evelyn, padres de Lionel —uno de los ingresantes—, acompañaron a su hijo en este momento decisivo. “Es una alegría grande”, expresó su padre, al recordar que desde pequeño manifestaba inquietudes vocacionales.

Evelyn explicó que el deseo surgió cuando Lionel tenía ocho años: “Desde que tiene 8 años tiene este deseo y hoy puede iniciar el camino, vivir esta experiencia”. La familia pertenece a la comunidad Santa Lucía de Posadas, vinculada a los Miguelitas, aunque el joven optó por el camino diocesano.

“Es una emoción para la familia, un poco fuerte porque es nuestro hijo único. Así que es una entrega también de la familia”, sostuvo la madre, quien remarcó que el acompañamiento continuará principalmente desde la oración: “Ahora es la oración y lo que sea necesario, pero la oración sobre todo”.

También recordaron que participó de encuentros vocacionales desde 2024 y que regresaba “feliz”, reafirmando su convicción.

Lionel: “Fue la mejor decisión que tuve en mi vida”

Con 18 años y el secundario finalizado el año pasado en el Instituto San Alberto Magno, Lionel aseguró que su vocación comenzó en la infancia, cuando servía como monaguillo: “Una vez le dije a mi mamá: ‘Yo quiero ser esa persona que está haciendo no sé lo que está haciendo, pero yo quiero hacer eso’”.

Tras un año de discernimiento más profundo y su participación en los encuentros vocacionales desde 2024, afirmó: “Fue un camino que me llevó a la decisión de tomar este camino y para mí fue la mejor decisión que tuve en mi vida”.

Consciente de las exigencias que implica la formación, señaló: “Obviamente no va a ser un camino fácil; es un camino que se lleva con oración, también con el estudio. Pero si lo llevo en oración y con Cristo, sé que podré conseguir lo que quiero”.

Además, destacó su vínculo con la música —toca el teclado desde los 11 años— y el servicio en su comunidad junto a sus padres. Sobre la reacción de su entorno, reconoció que algunos compañeros “se burlaban”, aunque aclaró: “No me importaba. Tomé la decisión de seguir ese camino”.

Entre sus modelos espirituales mencionó a Santo Domingo Savio y a Juan Pablo II, figuras que, según expresó, marcaron su camino de fe.

Antony: “Dar un sí firme como la Virgen María”

Antony, de 19 años, oriundo de Garupá y miembro de la parroquia Nuestra Señora de Fátima, explicó que la vocación supone una respuesta decidida: “Es una respuesta en la cual muchas veces se duda, pero es sumamente importante dar un sí firme como lo hizo la Virgen María”.

Indicó que su discernimiento comenzó a los 15 años, cuando se preguntó qué quería Dios para su vida, y que esa inquietud se intensificó el año pasado tras un campamento que lo marcó profundamente.

Sergio: “Me siento como en casa”

Sergio, de 29 años, oriundo de San Ignacio y actualmente integrante de la parroquia Inmaculada Concepción del barrio Villa Urquiza, expresó su alegría por este inicio formal: “Muy contento, muy alegre, sobre todo con mis nuevos hermanos del seminario. Realmente me siento como en casa”.

Reconoció que existen nervios ante los desafíos que vendrán, pero valoró el respaldo recibido: “Tuve la bendición de que mis familiares y amigos comprendieron y acompañaron durante el proceso de discernimiento”.

Emanuel: “No escogimos estar acá, Dios nos escogió”

De izquierda a derecha: Lionel Godoy, Antony Núñez, Daniel Martínez, Mons. Juan Rubén Martínez, Sergio Báez y Emanuel Fleitas.

Emanuel, de 21 años y oriundo de Leandro N. Alem, perteneciente a la parroquia Santa Teresita, subrayó la dimensión vocacional como iniciativa de Dios: “No escogimos estar acá, sino que Dios nos escogió a nosotros”.

Relató que su llamado se fortaleció tras una misión en Apóstoles: “Cuando la comunidad nos recibió y empezamos a compartir la palabra, eso me inspiró más a querer ser sacerdote”.

Al referirse al camino que comienza, admitió que implicará renuncias y desafíos, pero expresó entusiasmo por el proceso: “Seguramente en unos años voy a tener una respuesta más clara, pero por ahora estoy emocionado de tratar de descubrirlo”.

Con emoción, gratitud y la convicción de que la oración será el sostén de esta etapa, los cinco jóvenes dieron inicio a su formación sacerdotal. Antes de ingresar a la misa, Antony sintetizó el espíritu compartido: “Pedimos que recen por nosotros y nosotros rezaremos por cada una de sus intenciones. Que Dios uno y trino esté en nuestros corazones”.