“Tenemos que seguir trabajando la madurez y la responsabilidad ciudadana”, afirmó el obispo, y advirtió que “no hay manera de madurar la democracia si no se mejora la educación”, al tiempo que convocó a vivir la Semana Santa “no como espectadores sino como quienes quieren vivir la Pascua”.
En el inicio de su tradicional micro radial en Tupambaé, el obispo de la diócesis de Posadas, monseñor Juan Rubén Martínez, retomó el contacto con la comunidad y compartió reflexiones sobre la vida de la Iglesia, la actualidad social y la antesala de la Semana Santa.
El espacio, que se emite semanalmente y se renueva cada año, propone un diálogo cercano con los oyentes sobre temas diocesanos, históricos y de la vida cotidiana. “Es un gusto iniciar este espacio que nos hace bien, porque permite un diálogo más directo sobre la vida de la Iglesia y del mundo”, expresó.
Mons. Martínez recordó sus 25 años al frente de la diócesis de Posadas como un tiempo de “profundo agradecimiento a Dios y a la comunidad”, vivido “con simplicidad y profundidad”, y destacó el valor de la radio como puente cercano con la gente. También envió un saludo a las comunidades del norte misionero, por las que expresó “un cariño enorme”.
En el plano social, evocó la violencia de los años 70 al señalar que “eran momentos muy violentos, muy complejos, que hacían muy difícil la vida democrática”, y remarcó que “la democracia hay que cuidarla”, al advertir que “no hay manera de madurarla si no se mejora la educación”.
De cara a la Semana Santa, la definió como “una semana muy fuerte” para acompañar a Jesús en su muerte y resurrección, destacó la Vigilia Pascual como el momento que marcó su vocación —“si Jesús dio la vida, yo también”— y llamó a los fieles a vivirla con compromiso: “no se trata de ser espectadores, sino de vivir la Pascua”.
Escuchá la reflexión completa del obispo en Radio Tupambaé:
25 años de ministerio y un camino de gratitud
Durante la charla, el obispo recordó el reciente aniversario de sus 25 años al frente de la diócesis de Posadas, celebrado el pasado 10 de marzo. Lo definió como un momento de “profundo agradecimiento a Dios y a la comunidad diocesana”.
Fiel a su estilo, optó por una celebración sencilla: una misa con sacerdotes y seminaristas, seguida de un almuerzo en el seminario, y una posterior eucaristía en la Catedral junto al pueblo. “Traté de vivirlo con simplicidad y profundidad”, señaló.
Mons. Martínez también evocó sus inicios en la provincia y su vínculo con los medios de comunicación, destacando especialmente el rol de la radio como herramienta de cercanía con la gente a lo largo de los años.
Saludo a comunidades del interior
El obispo envió un saludo especial a las comunidades del norte misionero, particularmente a quienes siguen la transmisión desde Radio Guadalupe Internacional. Recordó su paso pastoral por esa zona entre 2001 y 2009 y expresó su afecto por localidades como Capioví, Ruiz de Montoya y Eldorado.
“Tengo un cariño enorme por esa zona que recorrí en visitas pastorales. Ver la torre de una iglesia en el camino siempre es algo muy significativo”, manifestó.
Memoria histórica y defensa de la democracia

En el marco del 50°aniversario del último golpe militar en Argentina, Mons. Martínez compartió una extensa reflexión basada en su experiencia personal durante la década del 70. Recordó haber sido estudiante universitario en Buenos Aires y luego seminarista en un contexto marcado por la violencia política.
Relató episodios vividos en primera persona, como enfrentamientos armados en cercanías de la Catedral de San Isidro, y describió el clima de tensión social de la época. “Eran momentos muy violentos, muy complejos, que hacían muy difícil la vida democrática”, afirmó.
En ese sentido, subrayó la importancia de sostener y fortalecer el sistema democrático: “La democracia hay que cuidarla. Veníamos de muchos golpes de Estado que se habían naturalizado, y hoy debemos agradecer vivir en un sistema que necesita seguir madurando”.
El obispo también remarcó el valor de la educación como base para una ciudadanía responsable: “No hay manera de madurar la democracia si no mejora la educación. Necesitamos formar personas con sentido crítico para discernir, incluso al momento de votar”.
Asimismo, hizo referencia a figuras eclesiales que atravesaron contextos de violencia en América Latina, como monseñor Óscar Romero en El Salvador y monseñor Enrique Angelelli en Argentina, y destacó su testimonio en tiempos difíciles. En ese marco, también recordó a monseñor Jorge Kemerer, quien —desde su rol— asumió un compromiso significativo al frente de la Iglesia en un período particularmente complejo, y fue homenajeado recientemente en el Instituto Montoya.
Semana Santa, tiempo central para la fe

En la parte final del diálogo, monseñor Martínez se refirió al inicio de la Semana Santa, destacando la participación activa de las comunidades en toda la provincia.
Entre las celebraciones más importantes, mencionó la Misa Crismal, que se realizará el jueves 2 de abril a las 9 en la parroquia San Pedro y San Pablo, en Apóstoles. Ese mismo día, a las 20, tendrá lugar la tradicional Misa Popular de las Misiones en la Reducción Jesuítica de San Ignacio, con la participación de músicos misioneros y un cierre cultural a cargo del Chango Spasiuk, una vez finalizada la celebración.
También invitó a participar del Vía Crucis histórico en Loreto, previsto para el viernes 3 de abril a las 8.30, una práctica recuperada que recorre un antiguo camino de aproximadamente un kilómetro y medio en medio de la selva, utilizado desde hace casi 400 años.
“Es una semana muy fuerte, donde queremos acompañar a Jesús en su muerte y resurrección”, señaló.
Una vivencia personal de la fe
Consultado sobre el momento más significativo de la Semana Santa, el obispo destacó la Vigilia Pascual como su celebración más profunda. Allí, recordó, definió su vocación sacerdotal.
“Leyendo el Génesis en una vigilia, sentí que no podía seguir dando vueltas. Si Jesús dio la vida, yo también”, relató.
Un llamado a vivir la fe con compromiso
Finalmente, dejó un mensaje a los fieles para este tiempo litúrgico: vivir la Semana Santa con sentido profundo y participación activa.
“No se trata de ser espectadores, sino de vivir la Pascua. Acompañar a Jesús y también morir a aquello que debemos dejar atrás para poder resucitar a una vida nueva”, concluyó.

