Mons. Martínez destacó el camino sinodal de la Diócesis de Posadas y llamó a profundizar el acompañamiento a jóvenes y pobres


El obispo valoró el Plenario Sinodal Diocesano realizado el sábado 29 de agosto en la Universidad Católica de las Misiones (UCAMI), en el que se retomaron las conclusiones de las Asambleas Diocesanas de 2022 y 2024 para profundizar el camino pastoral de la Iglesia de Posadas.

El Plenario Sinodal Diocesano fue el eje central de la reflexión de Mons. Juan Rubén Martínez durante su habitual micro de los miércoles por Radio Tupambaé. El encuentro reunió a representantes de distintas comunidades para poner en común el camino recorrido y discernir cómo continuar la tarea evangelizadora de la Diócesis de Posadas. Bajo el lema “Viviendo en la verdad y en el amor, crezcamos plenamente unidos en Cristo” (Efesios 4,15), se abordaron especialmente el acompañamiento de los jóvenes y las distintas situaciones de pobreza.

Mons. Martínez explicó que las propuestas surgidas deberán profundizarse para avanzar hacia criterios concretos y una hoja de ruta pastoral para las comunidades. Según detalló, participaron alrededor de 70 personas en una nueva instancia del proceso sinodal de la Iglesia de Posadas. Del encuentro formaron parte representantes de la Junta de Educación Católica, instituciones educativas, movimientos de la Iglesia, sacerdotes, religiosas, diáconos y docentes, quienes participaron del espacio de reflexión y discernimiento sobre los desafíos pastorales de la diócesis.

En el inicio de septiembre, mes especialmente vinculado con la educación, Mons. Martínez también destacó el valor de la tarea de los docentes y planteó la necesidad de generar ambientes educativos más favorables, fortalecer los vínculos y recuperar el respeto por la autoridad docente. Asimismo, se refirió a las consecuencias del individualismo y del uso permanente de los dispositivos tecnológicos, subrayó la importancia de cultivar la vida interior y expresó su preocupación por situaciones de judicialización y falsas denuncias que, según señaló, pueden dejar a los educadores desprotegidos.

Un nuevo paso en el camino sinodal de la Diócesis de Posadas

Al referirse al Plenario Sinodal Diocesano, Mons. Martínez explicó que la jornada permitió poner en común el trabajo realizado durante los últimos meses en las distintas comunidades y avanzar en el discernimiento sobre los desafíos que la Iglesia de Posadas tiene por delante.

El obispo recordó que la diócesis ya había transitado distintas experiencias de participación y discernimiento comunitario. En ese marco, señaló que el concepto de sinodalidad no constituye una novedad dentro de la Iglesia, aunque en los últimos años adquirió una especial relevancia a partir del impulso dado por el papa Francisco.

Mons. Martínez explicó que la palabra “sinodal” refiere a caminar juntos y recordó que esta dinámica está presente desde los primeros tiempos del cristianismo.

Como ejemplo mencionó el episodio relatado en los Hechos de los Apóstoles en el que Pablo y Bernabé fueron a Jerusalén para consultar a los apóstoles frente a una cuestión que generaba diferencias entre las primeras comunidades cristianas.

El obispo explicó que aquellos primeros cristianos debieron discernir juntos qué prácticas provenientes del judaísmo debían mantenerse y cuáles no frente a la incorporación de personas provenientes de otros pueblos.

Para monseñor Martínez, ese episodio constituye un antecedente significativo de la manera en que la Iglesia afronta las distintas situaciones a través del discernimiento comunitario.

Jóvenes y pobreza, dos desafíos pastorales

Uno de los principales aspectos abordados durante el plenario fue la continuidad del trabajo realizado a partir de las Asambleas Diocesanas de 2022 y 2024.

Mons. Martínez explicó que se retomaron particularmente dos cuestiones consideradas prioritarias para la evangelización de la diócesis: el acompañamiento de los jóvenes y la realidad de los pobres.

En este contexto, planteó que el objetivo no consiste simplemente en analizar estas problemáticas, sino en determinar cómo continuar y qué caminos pastorales pueden asumirse de manera conjunta.

El obispo señaló que las situaciones de pobreza no deben ser entendidas únicamente desde una perspectiva material. También hizo referencia a distintas realidades que afectan a los jóvenes y mencionó entre ellas las adicciones.

De esta manera, el plenario buscó avanzar desde el diagnóstico hacia un discernimiento que permita establecer líneas de acción para responder a estos desafíos.

Del discernimiento a una hoja de ruta pastoral

Mons. Martínez explicó que el trabajo realizado durante el plenario no representa todavía el resultado definitivo del proceso.

Las conclusiones deberán ser profundizadas y precisadas en las instancias correspondientes de la diócesis. En particular, señaló que serán llevadas al Consejo Pastoral para continuar el proceso de discernimiento y elaborar posteriormente un documento.

El obispo insistió en la necesidad de “precisar” las propuestas surgidas, de manera que no queden solamente en expresiones generales.

En esta línea, utilizó una expresión concreta para explicar el objetivo que se busca alcanzar: elaborar una “hoja de ruta” que permita orientar el trabajo de las comunidades.

La intención es que ese camino pueda ofrecer criterios para parroquias, colegios y otros ámbitos de la vida diocesana, especialmente en relación con el acompañamiento de los jóvenes y la atención a las distintas expresiones de pobreza.

La sinodalidad como responsabilidad de toda la comunidad

Otro de los conceptos desarrollados por Mons. Martínez fue la participación de los distintos miembros de la Iglesia en este proceso. El obispo remarcó que la sinodalidad implica la participación de laicos, sacerdotes, religiosos, diáconos y del propio obispo en el discernimiento de la vida pastoral.

En ese sentido, destacó que todos los bautizados tienen responsabilidad en la tarea evangelizadora.

También puso en valor el papel de los consejos pastorales parroquiales y la participación de las comunidades y los barrios, al considerar que la parroquia no puede reducirse únicamente al edificio donde se celebran las misas, sino que está constituida fundamentalmente por las personas y las comunidades que la integran.

El plenario dentro de un proceso que busca respuestas concretas

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Para Mons. Martínez, el camino sinodal permite que las distintas realidades de la diócesis puedan ser escuchadas y analizadas en conjunto.

El plenario del sábado 29 de agosto se inscribió así en un proceso que busca recuperar el trabajo desarrollado previamente y, a partir de las conclusiones de las asambleas anteriores, establecer nuevas prioridades para la acción evangelizadora.

El obispo consideró que este tipo de instancias constituyen signos de esperanza porque permiten buscar comunitariamente respuestas frente a los desafíos de la época.

La intención, explicó, es que el discernimiento no quede limitado a una jornada de trabajo, sino que pueda traducirse posteriormente en acciones concretas y sostenidas en las comunidades.

La educación y el desafío de recuperar la interioridad

Durante la charla, Mons. Martínez también dedicó parte de su reflexión a la educación, en el marco del comienzo de septiembre. Contó que recientemente participó de un retiro espiritual destinado a más de 110 educadores de las Escuelas de la Familia Agrícola (EFAs) de Misiones, realizado en San Ignacio, y destacó la posibilidad de compartir ese espacio con docentes provenientes de distintos puntos de la provincia.

El obispo señaló que uno de los temas trabajados fue “la interioridad en tiempos extrovertidos”, una cuestión que considera especialmente importante frente a las características de la sociedad actual.

También mencionó otro retiro destinado a docentes que estaba previsto para el sábado 5 de septiembre, con una convocatoria estimada en alrededor de 400 participantes o incluso superior.

“Cultivar la interioridad para dar sentido a la vida”

Imagen del contenido Septiembre: Mes de la Educación | «Cultivar la interioridad para dar sentido a la vida»

Mons. Martínez recordó además que integra la Comisión Episcopal de Educación y señaló que, con motivo del inicio de septiembre, desde ese ámbito se difundió un documento dirigido a los educadores argentinos.

El texto lleva por título “Cultivar la interioridad para dar sentido a la vida” y aborda, entre otros aspectos, la relación entre la interioridad y las nuevas tecnologías.

En este punto, el obispo se refirió al uso permanente de los teléfonos celulares y a la manera en que la conexión constante puede afectar los vínculos cotidianos. Señaló que la problemática no alcanza solamente a niños y adolescentes, sino también a los adultos y a las propias familias. Como ejemplo, mencionó situaciones en las que varias personas comparten una mesa pero permanecen concentradas cada una en su propio teléfono.

También planteó que la necesidad de responder inmediatamente los mensajes puede generar una dependencia permanente de la comunicación digital y dificultar la atención hacia las personas que están presentes físicamente.

Tres desafíos para la educación

En relación con el documento dirigido a los educadores, Mons. Martínez señaló tres grandes líneas de reflexión: cultivar la vida interior; generar ambientes favorables, relaciones confiables y tiempo compartido; y renovar la vocación docente.

Para el obispo, recuperar la interioridad resulta fundamental en una época caracterizada por la exposición permanente hacia el exterior. En ese contexto, sostuvo que es necesario generar espacios que permitan recuperar el diálogo, la escucha y los vínculos personales.

Revalorizar la vocación docente

Monseñor Juan Rubén Martínez también puso el foco en el lugar de los docentes dentro de la sociedad. Definió la tarea educativa como una “vocación magnífica” y consideró que actualmente no siempre recibe el reconocimiento que merece.

Recordó que en otros tiempos los docentes tenían un reconocimiento social diferente y evocó experiencias de su propia infancia, cuando los maestros ejercían su autoridad y corregían a los alumnos desde una preocupación que, según explicó, podía compararse con la de una madre hacia sus hijos.

Para el obispo, una de las primeras tareas consiste en que los propios educadores vuelvan a reconocer la importancia de su misión.

La preocupación por las denuncias y la autoridad docente

Otro de los aspectos planteados por Mons. Martínez fue la situación que atraviesan algunos docentes frente a conflictos con las familias y denuncias.

El obispo sostuvo que en determinados casos los educadores pueden sentirse desprotegidos y que el temor a una denuncia puede terminar condicionando el ejercicio de la autoridad.

En particular, manifestó su preocupación por las falsas denuncias y por las consecuencias que una acusación puede generar sobre la vida profesional y personal de un docente, incluso cuando posteriormente no se comprueben los hechos denunciados.

También advirtió que este contexto puede llevar a algunos educadores a tener temor de corregir a los alumnos, cuando la corrección forma parte de la tarea educativa.

La educación como clave para la democracia

Finalmente, Mons. Martínez destacó el valor de la educación para la construcción de una sociedad democrática. Sostuvo que una sociedad educada cuenta con mayores herramientas para discernir entre aquello que está bien y aquello que está mal y para tomar decisiones de manera responsable.

Desde esa perspectiva, consideró que la educación debería ocupar un lugar mucho más importante entre las prioridades de la sociedad argentina.

En el cierre de su reflexión, el obispo alentó a los docentes a valorar su vocación y a los jóvenes a reconocer a quienes los acompañan durante su formación.

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