Mons. Martínez afirmó que “el individualismo es contrario al cristianismo” y llamó a vivir la Pascua con amor y solidaridad


La Vigilia Pascual reunió a una multitud en la Catedral de Posadas y marcó el paso de la muerte a la vida con un mensaje de esperanza. En ese marco, el obispo de la diócesis, monseñor Juan Rubén Martínez, reflexionó sobre la Resurrección, cuestionó el individualismo y llamó a construir una sociedad más justa y solidaria.

Fieles participaron este sábado por la noche en la celebración, donde el obispo explicó el sentido de esta ceremonia central del calendario litúrgico y su estructura en cuatro momentos: la liturgia de la luz —con el encendido del Cirio Pascual como signo de Cristo—, la liturgia de la Palabra, la liturgia bautismal y la liturgia eucarística. “Es el momento más pleno de toda la liturgia”, destacó.

En su mensaje, Mons. Martínez recordó que la fe cristiana se fundamenta en la Resurrección de Jesucristo, quien vino para todos, y subrayó que el Evangelio invita a la humildad y a “hacerse pequeños” para alcanzar la vida eterna.

Asimismo, remarcó el valor del bautismo como paso a una vida nueva: “Esta es la noche donde la vida le gana a la muerte”, expresó, al destacar la esperanza en la vida plena más allá de la muerte.

Además, advirtió sobre las realidades de injusticia y las dificultades económicas, y cuestionó el individualismo: “Que cada uno se las arregle es totalmente contrario a nuestra condición de cristianos”, afirmó. En esta línea, llamó a vivir el amor, la solidaridad y la esperanza para construir una sociedad más humana.

Escuchá el mensaje de Mons. Martínez, quien llamó a vivir la Pascua con amor y solidaridad:

“Estamos llamados a la vida eterna” Mons. Martínez en la Vigilia Pascual en la Catedral de Posadas

Durante su homilía, el obispo invitó a vivir plenamente la alegría pascual: “Podemos decir en esta noche los aleluyas que la Iglesia expresa en momentos de especial gozo. Hemos acompañado a Jesús en este momento culminante de la historia de la salvación. El que murió, resucitó, afirmó.

Mons. Martínez profundizó en el sentido del misterio pascual al recordar que Dios no solo creó al hombre, sino que lo amó profundamente: “Dios es el que nos amó y quiso revelarse. Por eso se hizo uno de nosotros en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre”. En ese sentido, destacó que la salvación se manifiesta en la entrega total de Cristo: “Nos amó tanto que dio su vida para salvarnos y redimirnos”.

El obispo también subrayó el valor de la liturgia como experiencia viva de la fe: “No es solo memoria de lo que pasó. Actualizamos, hacemos presente el misterio de Dios en el hoy. Esta liturgia, con sus signos, es fuente principal de espiritualidad de la Iglesia”, explicó.

Al detallar los momentos de la celebración, recordó que la Vigilia Pascual se estructura en cuatro partes: la liturgia de la luz, la de la Palabra, la liturgia bautismal y la Eucaristía. En particular, remarcó el significado del bautismo: “Morimos al pecado y nos introducimos en la vida nueva. Estamos llamados a la vida eterna.

En otro tramo de su reflexión, el obispo hizo hincapié en el sentido de la Resurrección como fundamento de la esperanza cristiana: “La muerte biológica ya no es muerte. Estamos llamados a la vida plena. Esta es la noche en la que la vida le gana a la muerte, expresó, despertando el aplauso de los presentes.

Asimismo, desarrolló un repaso del camino de la salvación desde el Antiguo Testamento, recordando cómo el pueblo de Israel esperaba al Mesías: “Dios fue preparando a su pueblo, pero Jesucristo vino de una manera distinta a la esperada: no con poder mundano, sino desde la sencillez y el amor, abriéndose a todos”, señaló.

En ese marco, advirtió sobre las actitudes que se oponen al mensaje del Evangelio: El planteo de que cada uno se las arregle es contrario a nuestra condición de cristianos. Estamos llamados a la solidaridad, a la justicia y a la honestidad, enfatizó.

El obispo también vinculó el mensaje pascual con la realidad actual, marcada por conflictos y desigualdades: “Vivimos tiempos con muchas oscuridades: guerras, violencias cotidianas, injusticias y pobreza. Incluso hay quienes tienen trabajo y no llegan a fin de mes, y eso también es una forma de violencia”, reflexionó.

En esa línea, recordó su reciente pedido por el trabajo digno en la festividad de San José y llamó a no caer en el individualismo: “Necesitamos ser varones y mujeres pascuales, testigos del amor en medio de la oscuridad”.

Finalmente, Mons. Martínez alentó a los fieles a sostener la esperanza y comprometerse con la construcción de una sociedad más justa: No es utópico. Hay muchos signos de amor en nuestra gente. La Pascua nos alimenta para creer en la vida, para dar esperanza y para construir un mundo mejor, más solidario”, concluyó.

La celebración culminó en un clima de profunda alegría y renovación espiritual, con la certeza compartida de que, como expresó el obispo, “la vida triunfa sobre la muerte”.

Fotos: Rocío Ayala (Pastoral de Comunicación)
Redacción: Fabricio Salto para Radio Tupambaé