Mons. Colombo pidió una mayor presencia del Estado ante las necesidades sociales


El arzobispo de Mendoza cuestionó las respuestas que reducen las problemáticas sociales a «números o planillas» y llamó a fortalecer la solidaridad, el cuidado del otro y el compromiso con el bien común.

El arzobispo de Mendoza, monseñor Marcelo Colombo, afirmó que el Estado debe asumir su responsabilidad frente a las necesidades de la población y llamó a las personas, las instituciones y las iglesias a involucrarse en la construcción de respuestas concretas ante las dificultades sociales.

El prelado realizó estas consideraciones durante la homilía que pronunció el 7 de agosto en el Santuario de Orfila, en Junín, con motivo de la celebración patronal de san Cayetano.

«Sabemos que el Estado, al que hemos dado nuestro asentimiento como sociedad, debe ocuparse de su gente, no desentenderse, y suplir aquello a lo que las personas no pueden acceder», sostuvo Colombo.

El arzobispo aclaró que esta responsabilidad estatal no implica desconocer «el orden económico ni los criterios para el uso de los recursos públicos», aunque advirtió sobre el riesgo de abordar las problemáticas sociales exclusivamente desde parámetros numéricos.

«Junto al Estado están las personas, las instituciones y las iglesias, incluida la nuestra, para poner el hombro y reconocernos parte de la solución», señaló.

Un llamado a no permanecer indiferentes

En ese marco, monseñor Colombo llamó a prestar atención a las situaciones concretas que atraviesan las comunidades y cuestionó aquellas iniciativas que, según planteó, desconocen las realidades de quienes viven en los territorios.

«Esta fiesta nos compromete y nos abre los ojos frente a iniciativas que a veces desconocen las realidades concretas y pretenden resolver las cosas desde los números o las planillas», expresó.

El arzobispo mendocino insistió en que la comunidad también tiene un papel activo frente a las dificultades sociales.

«Lo concreto es que nosotros, que habitamos los territorios y somos parte de la solución, no bajemos los brazos: trabajemos, seamos solidarios y ayudemos a tomar conciencia del valor de la vida humana, del cuidado del otro, del bien común, de la casa común y de la esperanza», exhortó.

Colombo vinculó este compromiso con la necesidad de sostener la esperanza en medio de contextos de incertidumbre y dificultades. «Porque allí donde se apaga la esperanza, todos comenzamos a caer», afirmó.

«No te asustes, no retrocedas»

A partir del Evangelio proclamado durante la celebración, el arzobispo propuso trasladar el mensaje de confianza y apertura comunitaria a las circunstancias actuales.

«No te asustes, no retrocedas. No te aísles: juntáte más, compartí», planteó.

También llamó a superar una lógica centrada exclusivamente en la acumulación y recuperar una perspectiva basada en el compartir. «Viví, compartí, repartí vida, entregá tus dones», expresó.

En esa línea, sostuvo que el «tesoro en el cielo» es una propuesta destinada a todos y no únicamente «para algunos, no para los mejores, no para los que tuvieron suerte».

San Cayetano y el compromiso con los más vulnerables

Durante la homilía, Colombo destacó además que la celebración de la fe debe traducirse en acciones concretas de fraternidad y solidaridad. En ese sentido, recordó distintas iniciativas desarrolladas por las comunidades durante los días previos, entre ellas espacios de confraternización con personas pobres.

El arzobispo presentó la vida de san Cayetano como un testimonio de servicio a la Iglesia y a quienes atravesaban situaciones de vulnerabilidad. Destacó su compromiso con la renovación eclesial, su vida comunitaria y la creación de hogares y servicios destinados a personas necesitadas.

También recordó la particular significación que adquirió la figura de san Cayetano en la religiosidad popular argentina, vinculada especialmente con el pan y el trabajo.

Según explicó, esta devoción expresa una realidad propia del país, caracterizado por «una cultura productora de alimentos, pero también marcada por el hambre».

Para Colombo, esta tradición conserva plena actualidad porque invita a asumir «la urgencia de la solidaridad, la cercanía y la fraternidad concreta entre nosotros».

«Construimos la realidad, la habitamos y la hacemos posible»

Hacia el cierre de su homilía, el arzobispo de Mendoza llamó a evitar una mirada fragmentada sobre las dificultades sociales y propuso mantener una perspectiva más amplia sobre la realidad.

«No quedarnos con el dato triste ni con algunas fotos de la realidad, sino con el deseo de la película completa, cuyo final es el que quiere Dios», planteó.

«Mientras tanto, construimos la realidad, la habitamos y la hacemos posible», concluyó.

Finalmente, pidió que el testimonio cristiano contribuya a construir una sociedad más fraterna y solidaria.

«Le pedimos a san Cayetano que nos ayude con su vida y ejemplo a ser más hermanos, más solidarios y más testigos de la esperanza en Cristo: la esperanza que no defrauda», expresó.