El secretario de Yerba Mate del gobierno de Misiones y delegado provincial ante el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), Ricardo Maciel, solicitó formalmente que el organismo establezca un precio de referencia para la hoja de yerba mate. La petición, dirigida al presidente del INYM, Rodrigo Correa, busca garantizar la sustentabilidad económica de los productores y prevenir posibles desabastecimientos.
Según Maciel, la cadena productiva de la yerba mate se caracteriza por ser “oligopsónica”, es decir, dominada por un número reducido de compradores que influyen directamente en los precios pagados a los productores. “En este escenario, el libre mercado no existe o es injusto”, señaló el funcionario en la nota enviada al INYM.
Actualmente, los productores reciben precios que varían ampliamente: mientras en algunos puntos de la provincia se paga alrededor de $170 por kilo, en otros alcanza más de $400. Esta dispersión de precios genera incertidumbre para quienes dependen de la actividad.
El pedido del Gobierno de Misiones
Maciel solicitó que, a partir del 1º de abril —inicio de la zafra—, se cuente con un valor referencial emitido por el INYM, aunque este ya no tenga la facultad de fijar precios oficiales. Esta atribución fue eliminada por el DNU 70/2023, que dejó la determinación del precio de la hoja a la oferta y demanda. Los productores advierten que actualmente cobran alrededor de $200 por kilo, muy por debajo del costo de cosecha, que supera los $400.
“Todas las actividades agropecuarias cuentan con valores de referencia. Por ejemplo, los granos tienen pizarras en bolsas o la carne en pistas de remate. La yerba mate podría implementar un sistema similar para reducir la dispersión de precios”, sostuvo Maciel. La intención es que la yerba mate tenga un esquema comparable al de otros productos regionales, como el té o el tabaco.
Riesgo de desabastecimiento
La provincia de Misiones concentra el 70% de la producción nacional de yerba mate, mientras que el 30% restante se produce en Corrientes. Algunos productores misioneros han advertido que podrían suspender la zafra de 2026 si no se mejora la situación económica, lo que no afectaría la disponibilidad inmediata, ya que la yerba que se comercializa este año corresponde a la cosechada en 2025. Sin embargo, un eventual corte podría reflejarse en los supermercados recién en 2027.
El proceso productivo de la yerba incluye un estacionamiento de 6 a 12 meses antes de su procesamiento final y envasado, lo que retrasa cualquier impacto en el mercado.
El reclamo de los productores se formalizó en una asamblea realizada en Campo Viera a fines de enero, con el apoyo del presidente de la Legislatura misionera, Sebastián Macías. Aunque se discutió la posibilidad de que el INYM retomara sus facultades regulatorias, hasta el momento no se ha alcanzado un acuerdo con Nación ni con el organismo.
“Es objetivo del INYM bregar por la sustentabilidad de toda la cadena y la cuestión económica es fundamental para que la actividad se desarrolle con la mayor cantidad de actores, y no concentrada en unos pocos”, enfatizó Maciel.

