En el marco del primer aniversario del fallecimiento del papa Francisco, una multitud se congregó en la Plaza de Mayo para participar de un original homenaje que combinó música electrónica, oración y mensajes de fe, en una propuesta que buscó acercar el legado del pontífice a nuevas generaciones.
El evento, titulado “Todos, todos, todos”, se desarrolló frente a la Catedral Metropolitana y fue encabezado por el sacerdote portugués Guilherme Peixoto, conocido internacionalmente como el “cura DJ”. La actividad, organizada por la Fundación Miserando, fue libre y gratuita, y reunió a miles de asistentes en un clima de recogimiento y celebración.
Durante la jornada, se intercalaron audios del pontífice argentino, efectos visuales y música techno con mensajes centrados en la fe, la misericordia y la cultura del encuentro, ejes centrales del magisterio de Francisco.
El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, participó a través de un videomensaje en el que invitó a resignificar la presencia del Papa en el país. “Su verdadera visita ocurre cada vez que somos capaces de mirarnos a los ojos, reconocer a Jesús en los más pobres y construir una Iglesia donde haya lugar para todos”, expresó.
Asimismo, dirigió un mensaje especial a los jóvenes, alentándolos a “soñar en grande” y a no dejarse vencer por la desilusión. En esa línea, remarcó la importancia de redescubrir el rostro misericordioso de Jesús, como camino para vivir el mensaje del pontífice.
En otro tramo de su intervención, García Cuerva sostuvo: “Hoy lo sentimos más vivo que nunca entre nosotros, y seguirá presente si somos capaces de vivir lo que nos enseñó”, subrayando la vigencia del legado espiritual de Francisco.
El espectáculo también generó opiniones diversas por su formato innovador. Consultado sobre este punto, el arzobispo aclaró que “no se trata de una celebración sacramental, sino de un festival artístico”, destacando que este tipo de iniciativas permiten transmitir el mensaje cristiano de manera accesible para distintos públicos.
Hacia el cierre, el padre Peixoto agradeció la participación de los presentes y llamó a rezar por la paz mundial: “No nos cansemos de pedir por la paz, porque la guerra no soluciona nada”, expresó antes de impartir su bendición.
Con una fuerte convocatoria y una puesta en escena novedosa, el homenaje reflejó la vigencia del mensaje del papa Francisco y su impulso por una Iglesia abierta, cercana y en diálogo con la sociedad contemporánea.

