El Presidente dejó de tratar al Poder Legislativo como un “nido de ratas” y le hablará a diputados y senadores para que sean parte del momento “más reformista de la historia”. Se espera un discurso de 45 minutos y nuevos gestos de desdén para la vicepresidenta Victoria Villarruel. En la Rosada advierten que podría pegarle a empresarios como Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes (FATE), además de elogios a aliados y al Gabinete. Después habrá asado en Olivos.
De acuerdo a lo que dejaron trascender desde los despachos de Balcarce 50, el jefe de Estado, además de repasar su gestión en un discurso que durará entre 30 y 45 minutos, le pedirá a la oposición dialoiguista que lo siga acompañando. Y especificará a algunas de sus metas.
El economista posee la intención de que ambas cámaras puedan debatir este año una reforma tributaria, una reforma electoral que elimine las primarias abiertas simultaneas y obligatorias (PASO) y una nueva ley de educación, originada en el Consejo de Mayo. No solo eso: apuesta a que en el corto plazo se pueda sancionar el nuevo proyecto de financiamiento universitario que ingresó por la Cámara baja la semana pasada, después de una dura disputa con la comunidad educativa que llegó a la Justicia. Para el Presidente, el Congreso dejó de ser un “nido de ratas”, como lo calificó en una entrevista en 2024, para convertirse en el parlamento “más reformista de la historia” a partir de este 2026. Una idea que los legisladores libertarios comenzaron a agitar en sus redes sociales desde el sábado.
También, el jefe de Estado dedicará algunos minutos a hablar del punto de partida de su gestión, de la herencia que recibió, y de los cambios que, con minoría en ambas cámaras, consiguió en sus primeros dos años de mandato. Y pueden aparecer cuestionamientos a los empresarios que a su juicio “hundieron a la Argentina”, como señaló en la última semana en un posteo en X. En la arena digital aludió bajo apodos a Paolo Rocca, CEO de Techint, y Javier Madanes Quintanilla, el dueño de Fate y Aluar.
El contenido más fino de la exposición se guarda, como suele suceder, en estricta reserva. Solo Milei y el asesor Santiago Caputo, quien colabora en el armado de los discursos presidenciales, poseen conocimiento cabal de un texto que empezó a construirse desde el viernes el 21 de febrero y se cerró el jueves por la noche.
Fuente: Diario Perfil

