El rector de la Universidad de San Isidro y vicepresidente de la Comisión Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Argentina analizó en Nuestras Mañanas los principales desafíos sociales, educativos e institucionales del país. También se refirió a la pobreza, la democracia, la inteligencia artificial y la necesidad de fortalecer los vínculos comunitarios.
Durante su visita a Posadas, Del Percio repasó los principales debates de la Semana Social, realizada del 4 al 6 de septiembre en Córdoba bajo el eje de los “Puentes hacia el bien común”, y planteó la necesidad de repensar las instituciones frente a los cambios sociales y tecnológicos.
El doctor en Filosofía Jurídica y rector de la Universidad de San Isidro, Enrique Del Percio, visitó los estudios de Radio Tupambaé, donde abordó distintos aspectos de la realidad argentina y destacó el carácter participativo del encuentro, que reunió a personas de distintas edades, sectores sociales y regiones del país.
“Cuando uno mira los indicadores, cada vez queda menos lugar para el optimismo. Pero cuando uno asiste a encuentros como la Semana Social, advierte que hay lugar para la esperanza, que son dos cosas bastante distintas”, expresó.
En ese sentido, remarcó la importancia de generar espacios de diálogo capaces de superar las posiciones cerradas y sostuvo que uno de los desafíos actuales consiste en aprender a escuchar y comprender incluso a quienes sostienen perspectivas diferentes.
“Se trata de escuchar, se trata de entender, aunque uno no esté de acuerdo”, afirmó.
Escuchá la nota completa realizada en Radio Tupambaé:
Producción, fiscalidad e instituciones
Del Percio explicó que desde la Comisión Nacional de Justicia y Paz se viene trabajando en distintos espacios vinculados con la producción, la fiscalidad y las transformaciones institucionales.
Entre ellos mencionó Sinergia Argentina, un ámbito que reúne a personas de distintas generaciones y sectores vinculados con la actividad productiva, desde empresas y organizaciones sindicales hasta ámbitos públicos y emprendimientos de diferentes escalas.
También destacó el foro Justicia Fiscal, orientado al debate sobre el sistema tributario y la necesidad de obtener recursos para las funciones del Estado sin desalentar la inversión.
El tercer espacio, denominado Ser Nación en tiempos de la era digital avanzada, aborda los cambios que las nuevas tecnologías generan sobre el Estado, el derecho y las instituciones.
Según explicó, estos tres espacios confluyeron durante la Semana Social en una propuesta denominada Convergencia Argentina, con un programa de trabajo previsto hasta el próximo encuentro.
“La producción, la fiscalidad y cómo pensar el Estado, el derecho y las instituciones” constituyen, según describió, dimensiones que deben ser abordadas de manera conjunta.
La pobreza y los cambios en la estructura productiva
Consultado sobre la persistencia de la pobreza en Argentina, Del Percio sostuvo que se trata de un problema de larga duración que, a su entender, excede las diferencias entre las distintas corrientes políticas.
Señaló que el crecimiento de la pobreza se profundizó desde mediados de la década de 1970 y consideró que los distintos gobiernos no lograron revertir estructuralmente esa situación.
Para explicar el escenario actual, comparó la situación del mercado laboral de décadas anteriores con la realidad contemporánea y planteó que el país atravesó una transformación profunda de su matriz productiva.
A su vez, sostuvo que uno de los desafíos consiste en generar condiciones para un desarrollo equilibrado entre los distintos sectores de la economía.
“Cuando no hay un desarrollo parejo de todos los sectores de la población, a la larga también los de arriba se ven perjudicados”, afirmó.
Un Estado adaptado a los cambios tecnológicos
En otro tramo de la entrevista, Del Percio planteó que la discusión no debería limitarse a la idea de un Estado “presente” o “ausente”, sino centrarse en su capacidad de funcionamiento.
“Más que Estado ausente o presente, de lo que se trata es de un Estado eficiente”, sostuvo.
En su análisis, las instituciones actuales fueron concebidas para una sociedad con características diferentes a las del presente. Por eso, consideró necesario revisar las formas tradicionales de organización estatal, jurídica y educativa frente a los cambios culturales y tecnológicos.
El especialista describió una transformación histórica en los valores y comportamientos sociales vinculados con la autoridad, el esfuerzo, la organización y la solidaridad, y señaló que el avance de una cultura centrada en el consumo modificó esas relaciones.
“Tenemos un Estado y un derecho pensado para la nueva mentalidad”, sintetizó.
Democracia y participación ciudadana
Del Percio también reflexionó sobre la relación entre economía, política y cultura. En lugar de considerar que una de estas dimensiones determina por sí sola el funcionamiento de una sociedad, sostuvo que existe una interacción permanente entre las tres.
En relación con la democracia, recordó que Argentina atravesó distintas crisis desde el retorno constitucional de 1983 y destacó que, pese a esas dificultades, las instituciones democráticas y la Constitución continuaron siendo el marco de resolución de los conflictos.
El académico manifestó preocupación por los procesos de desconfianza hacia la política y señaló que el retraimiento de la ciudadanía puede debilitar los sistemas democráticos.
En ese contexto, planteó la importancia de asumir responsabilidades vinculadas con el funcionamiento institucional y la participación ciudadana.
También retomó una comparación atribuida al papa Francisco: mientras una acción asistencial puede ayudar a resolver una necesidad inmediata, la construcción de un puente implica intervenir sobre intereses y estructuras más complejas.
Para Del Percio, esa diferencia permite comprender por qué las transformaciones institucionales y políticas suelen generar conflictos entre distintos intereses.
Educación: “Tenemos un problema educacional severo”
La educación ocupó otro tramo central de la entrevista. Del Percio consideró que las dificultades educativas actuales no pueden atribuirse exclusivamente a las políticas de un determinado gobierno o a una gestión ministerial. En su análisis, existe un problema más amplio relacionado con la formación de los estudiantes y con las capacidades necesarias para desenvolverse tanto en la universidad como en el mundo laboral.
Como ejemplo, relató que en la Universidad de San Isidro enfrentan dificultades para conseguir carpinteros que puedan realizar trabajos de mantenimiento.
Según explicó, la institución asesora a un centro de formación profesional que cuenta con una especialidad en carpintería, pero allí también aparecen dificultades para enseñar determinados contenidos técnicos cuando los estudiantes llegan con problemas en conocimientos básicos.
“Cuando recibo a un chico que no sabe lo que es un ángulo recto, ¿cómo hago para enseñarle a hacer una mesa?”, ejemplificó.
Del Percio cuestionó además ciertas prácticas educativas que, según su interpretación, redujeron las exigencias y las instancias de evaluación.
“Tenemos que tener algún tipo de seriedad para evaluar. Tiene que haber una evaluación”, sostuvo.
Al mismo tiempo, remarcó que no considera que los jóvenes carezcan de interés o de capacidades, sino que sus conocimientos suelen concentrarse en ámbitos específicos.
Como ejemplo, mencionó a estudiantes de periodismo deportivo con un amplio conocimiento sobre fútbol, pero con dificultades para abordar otros campos del conocimiento.
Para el académico, uno de los desafíos consiste precisamente en ampliar esos conocimientos para favorecer la construcción de una comunidad con referencias compartidas.
Inteligencia artificial y una educación integral
La inteligencia artificial fue otro de los ejes abordados durante la conversación. Del Percio planteó que la IA no debería ser entendida únicamente como una herramienta comparable con instrumentos tradicionales, debido a que modifica la relación entre las personas y los sistemas productivos y sociales.
En ese sentido, distinguió entre la herramienta, entendida como una extensión del cuerpo humano; la máquina, donde el trabajador puede convertirse en una prolongación de su funcionamiento; y los sistemas tecnológicos actuales, en los que las personas forman parte de una estructura mucho más amplia.
Frente a ese escenario, sostuvo que la educación debe evitar limitarse a preparar a las personas para realizar tareas que también pueden ser desarrolladas por sistemas de inteligencia artificial.
“La inteligencia artificial podrá reemplazar algún aspecto de nuestras cabezas, pero no puede reemplazar ni nuestro corazón ni nuestras manos”, afirmó.
Por ello, propuso pensar una educación integral en la que “la cabeza, el corazón y las manos” trabajen conjuntamente.
También vinculó esta perspectiva con documentos del magisterio de la Iglesia como Laudato si’, Fratelli tutti y Dilexit nos, al referirse al cuidado de la casa común, la fraternidad y la dimensión humana.
Fraternidad, límites y vida comunitaria

Hacia el final de la entrevista, Del Percio se refirió a su trabajo sobre la fraternidad y a los cambios en los modelos culturales de las nuevas generaciones.
Utilizó la figura de Batman como una representación de una época marcada por la ley y la autoridad, mientras que contrapuso esa imagen con personajes asociados al deseo sin límites.
A partir de esa comparación, planteó que el desafío no consiste en regresar a modelos basados exclusivamente en la autoridad ni en dejar el deseo individual sin límites, sino en encontrar una articulación entre ambos.
“No se trata de volver a la ley sin el deseo, pero tampoco podemos dejar el deseo sin ley”, expresó.
Para el rector de la Universidad de San Isidro, las instituciones educativas, sociales y políticas tienen el desafío de contribuir a esa articulación y favorecer una vida comunitaria en la que las personas puedan desarrollarse junto con los demás.
En ese marco, vinculó los cambios tecnológicos y culturales con una creciente sensación de soledad entre los jóvenes y advirtió sobre la dificultad de construir vínculos profundos en un contexto atravesado por las pantallas y las redes sociales.
“El chico está descubriendo que nadie se salva solo”, concluyó.

