Más de 33 millones de peregrinos marcaron un Jubileo histórico en Roma


El balance final del Año Santo 2025 superó las previsiones iniciales y dejó una huella profunda tanto espiritual como urbana en Roma. Según los datos presentados este 5 de enero por el proprefecto del Dicasterio para la Evangelización, monseñor Rino Fisichella, más de 33,4 millones de peregrinos participaron en las celebraciones jubilares, por encima de los 31,7 millones estimados al inicio.

“El Jubileo fue verdaderamente un año de gracia”, afirmó Fisichella durante la conferencia de prensa de cierre. Destacó una Iglesia “en camino, sedienta de oración y conversión”, y subrayó que este tiempo no constituye un punto final, sino una etapa preparatoria hacia nuevos acontecimientos de alcance global.

El Jubileo 2025 tuvo características singulares: fue inaugurado por el papa Francisco y continuado y concluido por el papa León XIV, integrando en su desarrollo los actos de la sede vacante y el cónclave. “La atención del mundo entero se centró en Roma, que se convirtió en el epicentro mediático durante meses”, señaló el arzobispo.

La clausura oficial tendrá lugar este martes 6 de enero, solemnidad de la Epifanía del Señor, cuando el papa León XIV cierre la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro a las 9:30 (hora de Roma). El acto contará con la presencia del presidente de la República Italiana, autoridades civiles y militares, y una multitud de fieles. Con el cierre de la última Puerta Santa concluirá formalmente el Jubileo ordinario de 2025.

Las cifras presentadas se apoyan en un sistema de conteo combinado: cámaras en la Puerta Santa de San Pedro, recuentos manuales en las otras basílicas, registros de eventos y del sitio web oficial, y cálculos de densidad en plazas. Los datos revelan un incremento inesperado de peregrinos a partir de mayo, gestionado —según los organizadores— con eficacia y coordinación entre el Vaticano y las autoridades italianas.

Entre los peregrinos procedentes del extranjero, los países con mayor presencia fueron Estados Unidos (12,57%), España (6,23%), Brasil (4,67%), Polonia (3,69%) y Alemania (3,16%). “Roma demostró ser una ciudad hospitalaria, segura y funcional”, afirmó Fisichella, quien remarcó que las inversiones realizadas dejaron infraestructuras duraderas para la ciudad y para Italia.

El Año Santo estuvo marcado por 35 grandes actos jubilares y peregrinaciones diarias que, según el proprefecto, revitalizaron la actividad pastoral. Entre los momentos más significativos se contaron el encuentro de jóvenes en Tor Vergata, la jornada penitencial en el Circo Máximo, la procesión internacional de hermandades y la canonización de san Carlo Acutis y san Pier Giorgio Frassati, presentados como “iconos de esperanza para la joven Iglesia”.

Otros hitos fueron el Jubileo de los Gobernantes, el Jubileo de los Prisioneros y el protagonismo del voluntariado, que —en palabras de Fisichella— aportó “seguridad y calidez” a millones de peregrinos.

El alcalde de Roma, Roberto Gualtieri, acompañó la presentación y destacó el “legado muy positivo” del Jubileo, no sólo por las obras realizadas, sino por la recuperación de la confianza de los romanos en la capacidad de transformar la ciudad.

De cara al futuro, Fisichella mencionó el año 2033, cuando se cumplirán 2.000 años de la muerte y resurrección de Jesucristo, como una fecha “particularmente significativa”, aunque aclaró que la eventual convocatoria de un nuevo Jubileo dependerá de una decisión del papa León XIV.

Instituido por el papa Bonifacio VIII en 1300, el Jubileo —inspirado en el año sabático judío— ofrece indulgencia y un llamado a la reconciliación con Dios y con el prójimo, a través de obras penitenciales, peregrinaciones y visitas a iglesias. En 2025, ese llamado convocó a millones y dejó una marca duradera en la vida de la Iglesia y de la Ciudad Eterna.