El carnaval de Río de Janeiro no comienza en la avenida: empieza en el ensayo, en los detalles del tocado y en los pasos que se repiten hasta la perfección. Mariana Verón lo sabe bien. Hoy, ocupa un rol central como musa al frente del Ala de Pasistas Internacional de la escuela de samba Unidos do Porto da Pedra, reemplazando a su mentora, Gabriela Ceballos Bertero, quien no pudo viajar por compromisos provinciales.
“Estoy cubriendo el lugar de Gabriela. Ella lidera un grupo de bailarines de Argentina y otros países, y yo tengo el honor de representar el Ala de Pasistas Internacional”, explica Mariana. En el carnaval brasileño, cada escuela se organiza en “alas” temáticas, y la musa no es un adorno: guía a los bailarines, transmite energía y marca presencia.
De Misiones al Sambódromo
Su vínculo con la cultura brasileña comenzó hace 14 años en el Ballet Afro Samba del profesor Claudio Benítez, pero su camino hacia el Sambódromo se consolidó en 2019, cuando audicionó para formar parte del ala oficial de pasistas de Porto da Pedra junto a Adrián Barreto. “En 2020 fue mi primera vez desfilando en Río”, recuerda.
Tras esa experiencia, Mariana decidió profundizar en la danza: se formó como profesora en la academia Internacional Samba Wings de Gabriela Ceballos. “Quise aprender más y vivir plenamente esta cultura. Esa decisión me abrió la puerta para llegar a este momento”, señala.
Presión y orgullo
Ser musa implica representar un nombre, una trayectoria y todo un equipo. Mariana describe la experiencia como mezcla de presión y orgullo: “Todavía no caigo en lo maravilloso que fue. No solo cumplir el sueño de toda pasista, sino también representar el trabajo y nombre de Gabriela… es un orgullo inimaginable”.
La preparación es constante. Desde Misiones, Mariana dirige entrenamientos en su espacio Bora Sambar y viaja con sus alumnas para ensayos previos en Brasil. “Ensayamos todo el año, ajustando cada detalle de la coreografía”, explica. Incluso los trajes reflejan la historia del ala: “Nuestra ala es Las mariposas de la noche, dentro del enredo sobre la prostitución llamado ‘De las más antiguas de la vida, el dulce y amargo beso de la noche’”.
Samba como estilo de vida
Lejos de ser un evento aislado, el samba atraviesa la vida cotidiana de Mariana. En Posadas dicta clases de samba no pé para principiantes e intermedios, transmitiendo técnica y coreografía. Para ella, el carnaval es disciplina y cultura viva, un puente entre Misiones y Río.
Cuando la batucada suena y los bailarines se alinean detrás, Mariana deja de ser solo una bailarina misionera: se convierte en la musa que abre el paso, marca el ritmo y sostiene la energía de todo el grupo, cumpliendo un sueño que trasciende fronteras.
Fuente: El Territorio

