El depuesto mandatario venezolano Nicolás Maduro aseguró desde una cárcel en Nueva York que se encuentra “bien” y con ánimo firme, de acuerdo con declaraciones difundidas por su hijo, Nicolás Maduro Guerra, en medio de movilizaciones de simpatizantes chavistas en Caracas que reclaman su liberación.
“Los abogados nos han dicho que está fuerte. Dijo que no estemos tristes, que ‘estamos bien, somos unos luchadores’”, expresó Maduro Guerra —conocido como “Nicolasito”— en un video divulgado por dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
El parlamentario oficialista sostuvo que su padre “no pudo ser vencido por ninguna vía” y que su captura respondió al uso de una “fuerza desproporcionada”. Días antes, durante la instalación de la Asamblea Nacional, Maduro Guerra había respaldado públicamente a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, y vaticinó el eventual retorno del chavismo al poder pleno. También advirtió sobre presuntas “traiciones” internas dentro del movimiento.
Las declaraciones se produjeron mientras cerca de un millar de personas se concentraron el sábado en el oeste de Caracas coreando consignas a favor de Maduro y de su esposa, Cilia Flores. La movilización coincidió con el aniversario de la cuestionada investidura de Maduro para un tercer mandato, tras elecciones consideradas fraudulentas por la oposición y por varios gobiernos extranjeros.
Llamó la atención la ausencia de figuras centrales del chavismo, como Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello, así como de la propia Delcy Rodríguez, quien asumió la presidencia de forma interina tras la captura de Maduro el pasado 3 de enero.
No obstante, la mandataria interina reiteró públicamente su compromiso de lograr la liberación del ex gobernante. “No vamos a descansar ni un minuto hasta tener de vuelta al presidente. Lo vamos a rescatar”, afirmó durante un acto transmitido por la televisión estatal desde el barrio caraqueño de Petare.
En paralelo, Rodríguez inició gestiones para reanudar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, suspendidas desde 2019, y prometió la liberación de presos políticos. Una delegación de diplomáticos estadounidenses visitó Caracas el viernes para evaluar una posible “reanudación gradual” de los vínculos bilaterales.
Desde Washington, el presidente Donald Trump advirtió que Delcy Rodríguez enfrentará “un precio muy alto” si no coopera con la estabilización del país. Trump también afirmó que Venezuela ha comenzado a liberar presos políticos, aunque organizaciones no gubernamentales señalan que solo se han confirmado entre 16 y 21 excarcelaciones, una cifra muy inferior a las estimaciones que sitúan entre 800 y 1.200 los detenidos por razones políticas.
Maduro y Cilia Flores fueron capturados durante un operativo estadounidense en Caracas que dejó alrededor de 40 muertos, en su mayoría integrantes del dispositivo de seguridad presidencial. Ambos comparecieron el 5 de enero ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, en Manhattan, donde se declararon inocentes y Maduro se definió como “prisionero de guerra”.
La próxima audiencia fue fijada para el 17 de marzo de 2026. Hasta entonces, permanecerán detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn. Según fiscales estadounidenses, las acusaciones contra Maduro incluyen conspiración de narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de uso militar, cargos que, de acuerdo con el Departamento de Justicia, se remontan a 2020.
Nicolás Maduro Guerra también figura entre los acusados por la justicia estadounidense, que lo señala por conspiración para importar cocaína y por delitos relacionados con armas de fuego.

