A sus 28 años, Luca Zidane afrontará este martes uno de los desafíos más importantes de su carrera. El arquero de Argelia tendrá su estreno en una Copa del Mundo nada menos que frente a la Selección Argentina, vigente campeona del mundo, en un partido que también marcará un nuevo capítulo en la historia de una de las familias más emblemáticas del fútbol.
Hijo del legendario Zinedine Zidane, figura central del título mundial conquistado por Francia en 1998, Luca eligió un camino diferente al que muchos imaginaban. Aunque nació en Aix-en-Provence, se formó en las selecciones juveniles francesas y llegó a consagrarse campeón europeo Sub-17 con los Bleus, decidió representar a Argelia, país de origen de sus abuelos paternos.
La decisión estuvo motivada por un fuerte vínculo familiar y cultural. Sus abuelos, Smaïl y Malika Zidane, emigraron desde Argelia hacia Francia en 1962 durante la Guerra de Independencia. Ese legado fue transmitido de generación en generación y terminó influyendo en la elección del guardameta.
“Cuando pienso en Argelia, pienso inmediatamente en mi abuelo. Desde pequeños vivimos esa cultura y ese amor por nuestras raíces”, expresó el futbolista en una entrevista con la revista Onze Mondial. “Cuando escucho el himno nacional siento emociones increíbles”, agregó.
Su llegada a la selección argelina también coincidió con un contexto complejo para aspirar al arco francés, donde Mike Maignan se consolidó como titular tras el retiro internacional de Hugo Lloris. En ese escenario, Luca encontró en Argelia la posibilidad de desarrollar una carrera internacional acorde a sus aspiraciones.
Formado en las divisiones inferiores del Real Madrid, fue precisamente su padre quien le dio la oportunidad de debutar en el primer equipo merengue en mayo de 2018. Sin embargo, la fuerte competencia con figuras como Keylor Navas y Thibaut Courtois limitó sus oportunidades y lo llevó a buscar continuidad en otros clubes.
Luego de pasos por Rayo Vallecano, Racing de Santander y Eibar, encontró estabilidad en Granada. Desde su llegada al conjunto andaluz en 2024 logró consolidarse como una de las piezas más importantes del equipo, acumulando destacadas actuaciones que le abrieron las puertas del Mundial.
Su presencia en la cita mundialista estuvo en duda debido a una fractura de mandíbula y mentón sufrida en abril durante un encuentro ante Almería. Tras una rápida recuperación, el arquero disputará el torneo utilizando una máscara protectora especialmente diseñada para resguardar la zona afectada.
A diferencia de su padre, considerado uno de los futbolistas más talentosos de todos los tiempos, Luca eligió el arco. Según contó en una entrevista con el diario Marca, la influencia de su hermano mayor, Enzo, fue decisiva en sus primeros años. “Siempre me mandaba al arco porque era el más chico y me decía que lo hacía bien”, recordó.
Pero también hubo una razón más profunda: construir una identidad propia. “No me gusta que me comparen con mi padre y, siendo arquero, es difícil compararse con él”, explicó en más de una ocasión.
Fuera de las canchas también busca diferenciarse. Muy activo en las redes sociales, comparte contenidos vinculados a la moda y al cuidado de la imagen personal, mostrando un estilo elegante y clásico que se ha convertido en una de sus marcas distintivas.
Ahora, en el escenario más importante del fútbol mundial, Luca Zidane tendrá la oportunidad de demostrar que su apellido es parte de su historia, pero no define su destino. Frente a Argentina intentará comenzar a escribir su propio legado con la camiseta de Argelia.

