Líbano en duelo nacional tras una ofensiva israelí que deja cientos de víctimas y agrava la crisis humanitaria


El Líbano atraviesa una jornada de luto nacional luego de los devastadores ataques lanzados por Israel el 8 de abril, que dejaron al menos 182 muertos —cifra que algunas fuentes elevan a 254—, en su mayoría civiles. La escalada bélica impacta de lleno en los frágiles intentos diplomáticos y profundiza una crisis humanitaria ya crítica en el país.

El nuncio apostólico en Líbano, Paolo Borgia, describió una situación “sin precedentes” en Beirut, donde se registraron ataques simultáneos de alta intensidad. Según detalló, en apenas diez minutos se lanzaron decenas de proyectiles, lo que colapsó hospitales y centros de refugio.

“El escenario es de destrucción total. Nunca se había producido un ataque de esta magnitud”, afirmó el representante diplomático de la Santa Sede, quien pidió un alto el fuego inmediato y la apertura de negociaciones. En esa línea, insistió en que “la única salida posible es el diálogo”, en consonancia con los reiterados llamados del Papa a una solución pacífica del conflicto.

El prelado también alertó sobre la crítica situación en el sur del país, donde numerosas comunidades permanecen aisladas y resisten abandonar sus hogares en medio del colapso económico y la violencia persistente.

Crisis humanitaria y desplazamientos masivos

Desde Cáritas Líbano advirtieron que “la magnitud de la necesidad es inmensa”. Su presidente, Omega Samir Ghawi, denunció que los bombardeos recientes afectaron zonas residenciales y obligaron a miles de familias a huir, agravando una crisis de desplazamiento que ya supera el millón de personas.

En paralelo, Médicos Sin Fronteras reportó una “afluencia masiva de heridos” en distintos hospitales del país. Su coordinador de emergencias, Christopher Stokes, calificó los ataques como “indiscriminados” y “totalmente inaceptables”, al impactar en zonas densamente pobladas como Beirut, Saida y Baalbek.

Los centros de salud, entre ellos el hospital Rafif Hariri en la capital, trabajan al límite de su capacidad. Los testimonios recogidos por organizaciones humanitarias reflejan la gravedad del escenario: desde personas con amputaciones hasta familias enteras devastadas por la pérdida de seres queridos.

Respuesta en el terreno

En este contexto, Cáritas intensificó su labor en refugios improvisados ubicados en escuelas, parroquias y centros comunitarios. Allí distribuyen alimentos, kits de higiene, colchones y asistencia básica a quienes lo perdieron todo.

Además, clínicas móviles brindan atención médica en zonas afectadas, con especial foco en adultos mayores, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas. La asistencia también incluye contención psicológica para las víctimas, en un intento por mitigar las secuelas del trauma.

Riesgo para la estabilidad regional

Desde la Organización de las Naciones Unidas advirtieron que la continuidad de las operaciones militares representa una seria amenaza para cualquier intento de alto el fuego en la región.

Si bien el gobierno de Estados Unidos anunció la suspensión de ataques conjuntos con Israel contra Irán desde fines de febrero, aclaró que dicha tregua no se extiende al territorio libanés. En ese marco, persiste el enfrentamiento con Hezbolá, lo que mantiene abierto un frente de alta tensión en Medio Oriente.

La escalada militar, sumada al deterioro económico y social, configura un escenario cada vez más complejo para el Líbano, donde la población civil continúa siendo la principal víctima de un conflicto sin resolución a la vista.