Una delegación argentina encabezada por monseñor Jorge González participó del Primer Congreso Internacional de Pastoral Escolar y Universitaria, realizado en el Vaticano. El encuentro abordó la interioridad, la dimensión humana de la tecnología y la educación como camino para construir la paz.
Una delegación argentina participó del Primer Congreso Internacional de Pastoral Escolar y Universitaria, titulado Trazar nuevos mapas de esperanza, que reunió en el Aula Pablo VI del Vaticano a educadores, agentes pastorales y académicos de distintos países para reflexionar sobre los desafíos actuales de la educación.
La representación argentina estuvo encabezada por monseñor Jorge González, obispo auxiliar de La Plata y presidente de la Comisión Episcopal de Educación. También participaron referentes de la Universidad Católica de Cuyo (UCCuyo), la Universidad del Salvador (USAL), la Universidad Católica de Salta (Ucasal), la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), además de directivos de otras instituciones educativas.
Las jornadas se organizaron en torno a tres prioridades señaladas por el papa León XIV: la interioridad, la dimensión humana de lo digital y la paz. A través de conferencias, mesas redondas e instancias de intercambio, los participantes analizaron el papel de las instituciones educativas en la formación integral de las personas y en la promoción de una convivencia basada en el encuentro y la escucha.
El mensaje del Papa a los educadores
Uno de los momentos centrales del Congreso fue el encuentro con León XIV, quien dirigió un mensaje a los educadores y se refirió a las dificultades existenciales que atraviesan muchos jóvenes. Entre las situaciones mencionadas, señaló las familias heridas, la soledad digital, los sentimientos de insuficiencia y la incertidumbre frente al futuro.
El Pontífice advirtió que algunos estudiantes transitan por las instituciones educativas sintiéndose anónimos y destacó la importancia de que las escuelas y universidades católicas sean espacios de acogida y pertenencia.
«¡Qué importante es que las escuelas y universidades católicas sean, ante todo, una “casa”, un lugar familiar donde se les espera!», expresó.
En esa línea, León XIV sostuvo que la acogida se transmite, en primer lugar, a través de gestos cotidianos: mirar a los ojos, recordar el nombre de cada estudiante, advertir cuando alguien falta y alegrarse por su regreso.
Educación, tecnología y construcción de la paz
Durante el Congreso también se profundizó en la necesidad de promover una educación que favorezca la escucha, el desarrollo de la interioridad y un vínculo más humano con la tecnología. Las distintas instancias de trabajo permitieron intercambiar experiencias y reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las comunidades escolares y universitarias.
El encuentro concluyó con una invitación a llevar las reflexiones y propuestas a la vida cotidiana de cada institución. La participación argentina se enmarcó en este espacio internacional de diálogo, orientado a renovar el compromiso educativo y pastoral y a construir nuevos caminos de esperanza para las comunidades educativas.

