León XIV pidió confiar en Dios aun cuando sus caminos no coincidan con las propias expectativas


El papa León XIV invitó a los fieles a cultivar la sinceridad y la docilidad en la vida de fe y en la oración, y exhortó a mantener siempre abierto el diálogo con Dios, incluso en aquellos momentos en que sus caminos resulten difíciles de comprender.

El Sumo Pontífice realizó esta reflexión durante el rezo del Ángelus, celebrado este domingo 30 de agosto en la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo, a partir del pasaje del Evangelio en el que Jesús anuncia a sus discípulos que deberá ir a Jerusalén, padecer, morir y resucitar al tercer día.

León XIV explicó que aquel anuncio estaba lejos de la imagen que los discípulos tenían del Mesías, a quien esperaban como un líder triunfante y poderoso. En ese contexto, destacó especialmente la reacción del apóstol Pedro, quien poco antes había reconocido a Jesús como el «Mesías, el Hijo del Dios vivo», pero luego manifestó su desacuerdo ante el anuncio de la pasión.

Pedro llegó incluso a reprender a Jesús al decirle: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte!». Para el Papa, aquella reacción nacía de un amor sincero, pero también mostraba la dificultad de aceptar los designios de Dios cuando no coinciden con las expectativas personales.

Mantener abierto el diálogo con Dios

El Pontífice señaló que esa misma experiencia puede presentarse en la vida de cualquier creyente. Ante situaciones que no comprende, una persona puede llegar a pensar que Dios se equivoca, que no escucha sus oraciones o que no se interesa por ella.

Por eso, León XIV llamó a reconocer que la lógica de Dios muchas veces supera los propios criterios y expectativas. A partir de la actitud de Pedro, planteó dos enseñanzas centrales para la vida de fe.

La primera es «no interrumpir nunca» el diálogo con el Señor, especialmente en los momentos de incertidumbre. En lugar de alejarse de Dios frente a aquello que no se comprende, alentó a presentarle con confianza las propias preguntas, dificultades y sentimientos.

La segunda consiste en «no juzgar nunca el obrar de Dios», sino ponerse a la escucha con humildad, particularmente a través de la oración, para descubrir qué puede revelar el Señor mediante los acontecimientos, aun cuando su respuesta no coincida con lo esperado.

León XIV también recordó la respuesta de Jesús a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás!», y explicó que seguir a Cristo implica negarse a sí mismo, tomar la propia cruz y caminar detrás de Él.

En ese sentido, destacó que Pedro, después de escuchar y comprender las palabras de Jesús, asumió ese desafío y permaneció fiel a Cristo durante toda su vida, hasta el martirio.

El ejemplo de María

Al finalizar su reflexión, el Papa invitó a pedir la intercesión de la Virgen María, quien permaneció obediente a los designios de Dios junto a la cruz de su Hijo.

«Pidamos entonces al Señor que también nosotros tengamos en nuestra vida de fe y en nuestra oración, la misma sinceridad de Pedro», expresó León XIV.

El Pontífice animó así a los cristianos a presentar ante Dios con humildad aquello que sienten, incluso cuando atraviesan momentos de confusión, y a cultivar al mismo tiempo la docilidad necesaria para aceptar aquello que el Señor les pide más allá de sus propias expectativas.

El Papa expresó su cercanía con Haití, Nepal y el Tíbet

Después del Ángelus, León XIV realizó un llamamiento por la población de Haití tras la masacre perpetrada en Kenscoff y pidió «la inmediata liberación de todos los rehenes». También elevó sus oraciones por las víctimas y las familias afectadas por las inundaciones registradas en Nepal y el Tíbet.

Además, se refirió a la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación y al comienzo del Tiempo de la Creación, que este año tiene como tema «Agua Viva».

En ese marco, recordó que el martes 1° de septiembre celebrará una misa por el Cuidado de la Creación en el Giardino della Madonnina del Borgo Laudato si’, ubicado en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo.

Finalmente, León XIV recordó a san Agustín de Hipona y pidió que el mundo se llene de personas capaces de «partir y distribuir el pan de la paz», superar las divisiones, promover la justicia y practicar el perdón para el bien de todos.