El Papa León XIV instó a las instituciones universitarias a convertirse en espacios que promuevan el desarrollo integral del ser humano, durante un encuentro con representantes del mundo cultural en la Universidad Nacional de Malabo.
En el marco de la inauguración oficial de un nuevo campus que llevará su nombre, el Santo Padre advirtió sobre los riesgos de un conocimiento desvinculado de la verdad y la bondad. “Cuando el saber se aleja de estos principios, puede derivar en una confusión que llega a ser inhumana”, afirmó.
El Pontífice subrayó que la universidad debe consolidarse como un ámbito de “progreso solidario” y de formación que no solo capacite profesionalmente, sino que también contribuya a ennoblecer a la persona. En ese sentido, consideró que la apertura de una sede universitaria representa más que un acto administrativo: es una expresión de confianza en las nuevas generaciones y en el valor del conocimiento al servicio del bien común.
Durante su discurso, León XIV destacó que las casas de estudio están llamadas a sostenerse en la seriedad académica, la memoria de los pueblos y la búsqueda constante de la verdad. Como recurso simbólico, evocó la ceiba —árbol nacional de Guinea Ecuatorial— para describir la misión universitaria: raíces firmes en la identidad cultural y crecimiento orientado al servicio.
El Papa también reflexionó sobre el concepto de conocimiento, advirtiendo que su distorsión puede convertirlo en una herramienta de dominio. “Cuando deja de ser apertura y se transforma en posesión, se vuelve un camino hacia la autosuficiencia que puede conducir a extravíos”, señaló.
En clave cristiana, hizo referencia al sentido de la cruz, a la que definió como un signo que no niega la razón, sino que la redime. En este marco, sostuvo que la verdad no se impone ni se construye arbitrariamente, sino que debe ser buscada con humildad y vivida con responsabilidad.
Asimismo, reafirmó la armonía entre fe y razón, al sostener que la fe no limita la búsqueda intelectual, sino que la orienta y la perfecciona. “La verdad precede al hombre, lo interpela y lo invita a trascenderse”, expresó.
Finalmente, León XIV remarcó que la calidad de una universidad no depende exclusivamente de su infraestructura o de la cantidad de egresados, sino de la formación humana y ética de sus estudiantes. En esa línea, manifestó el deseo de que los profesionales egresados sean no solo competentes, sino también personas comprometidas con una auténtica fecundidad social.
El encuentro concluyó con un llamado a que la universidad en Guinea Ecuatorial continúe promoviendo un conocimiento que contribuya al desarrollo integral y solidario de la sociedad.

