León XIV llamó a vivir la Eucaristía dominical con una participación activa


Durante la audiencia general de este miércoles 12 de agosto, el papa León XIV destacó la importancia de la participación presencial de los fieles en la Eucaristía dominical y advirtió que la asamblea litúrgica no puede ser reemplazada por una presencia exclusivamente virtual.

En la Basílica de San Pedro, el Pontífice continuó con su ciclo de catequesis dedicado a la constitución Sacrosanctum Concilium y explicó el sentido del año litúrgico como un camino en el que la Iglesia actualiza permanentemente la obra de salvación de Cristo.

«El domingo no es simplemente un día libre ni una obligación religiosa semanal. Es un encuentro con Cristo Resucitado, que actúa constantemente en la vida de la Iglesia», afirmó León XIV.

El Papa recordó, citando la encíclica Mediator Dei de Pío XII, que el año litúrgico debe comprenderse como una actualización constante de la obra de salvación que Cristo realiza en la historia. En este sentido, señaló que el ciclo litúrgico permite a los fieles permanecer en contacto con la acción redentora de Cristo y recibir la gracia de la salvación.

La Eucaristía dominical como centro de la vida cristiana

León XIV subrayó que el centro de todo el año litúrgico es el misterio pascual de Cristo, celebrado especialmente cada domingo. Por eso, destacó a la Eucaristía dominical como un momento privilegiado para el encuentro con Jesús resucitado.

En ese contexto, remarcó la necesidad de una participación efectiva de la comunidad cristiana durante la celebración.

«Esta asamblea no puede sustituirse por una presencia meramente virtual, ni se reduce a una reunión meramente pasiva», afirmó el Pontífice.

Según explicó, la asamblea litúrgica se concreta en la participación activa de los fieles reunidos para dar gracias a Dios por la Resurrección de Jesucristo. Al mismo tiempo, señaló la importancia de facilitar el acceso a la celebración de la misa a quienes encuentran dificultades para ausentarse de sus obligaciones laborales.

Un año litúrgico que se construyó a lo largo de la historia

Durante la catequesis, el Papa también repasó el desarrollo histórico del año litúrgico. Explicó que los primeros cristianos comenzaron con la celebración semanal del domingo y que, con el paso del tiempo, se incorporaron la celebración anual de la Pascua, la Cuaresma y Pentecostés, además del ciclo de Navidad.

A estas celebraciones se sumaron posteriormente las fiestas dedicadas a la Santísima Virgen María y las conmemoraciones de los mártires y los santos. Para León XIV, en este proceso se fueron entrelazando la fe y la devoción de la Iglesia.

Una pedagogía para crecer en la fe

En el cierre de su catequesis, el Santo Padre presentó el año litúrgico como un camino espiritual que acompaña a los creyentes en el crecimiento de la fe.

«El año litúrgico propone así, de forma sacramental, la pedagogía de la historia de la salvación», afirmó.

Según explicó, este recorrido conduce a los fieles desde la espera del Mesías hasta la celebración del misterio pascual y la esperanza de la gloria futura.

Finalmente, León XIV señaló que la Iglesia celebra la actualidad salvífica del misterio de Cristo para que los creyentes puedan participar de él de manera cada vez más profunda.