El Papa León XIV encabezó este viernes una multitudinaria celebración en el estadio Japoma, en la ciudad de Duala, donde cerca de 600.000 fieles participaron de la misa y escucharon un fuerte mensaje dirigido especialmente a los jóvenes africanos.
Durante su homilía, el pontífice centró su reflexión en el milagro evangélico de la multiplicación de los panes y los peces, destacando el valor del compartir como respuesta concreta a las necesidades humanas. “La multiplicación se produjo al compartir: ese es el verdadero milagro”, expresó, al tiempo que advirtió sobre las desigualdades en el acceso a los alimentos y la injusta distribución de los recursos.
El Papa señaló que, así como en tiempos de Jesús, hoy persiste el interrogante sobre la presencia de Dios frente al hambre y el sufrimiento. En ese sentido, subrayó que la respuesta cristiana se construye desde la solidaridad: compartir lo poco que se tiene puede transformar realidades marcadas por la escasez.
Asimismo, León XIV advirtió que no solo existe hambre material, sino también una profunda necesidad de paz, libertad y justicia. “Cada gesto de solidaridad y perdón se convierte en alimento para una humanidad necesitada de cuidado”, sostuvo, remarcando la importancia de atender también la dimensión espiritual a través de la fe y la Eucaristía.
En un tramo central de su mensaje, el pontífice exhortó a los jóvenes africanos a asumir un rol protagónico en sus comunidades. Los alentó a multiplicar sus talentos mediante la fe, la perseverancia y la amistad, y a convertirse en portadores de esperanza y sabiduría en sus entornos.
En ese marco, hizo un llamado contundente a rechazar la violencia, la corrupción y las falsas promesas de progreso fácil. “No cedan ante el desaliento ni permitan que les roben la dignidad”, afirmó, al tiempo que destacó los valores del pueblo camerunés, como la fe, la familia, la hospitalidad y el trabajo.
El Papa también puso de relieve el contraste entre la riqueza natural de Camerún y las condiciones de pobreza que afectan a gran parte de su población, instando a construir un futuro basado en principios éticos y compromiso social.
Finalmente, León XIV invitó a todos los cristianos a anunciar el mensaje de Cristo con acciones concretas: “Proclamar a Jesús resucitado es dejar signos de justicia, de paz y de fe en medio de una realidad marcada por el sufrimiento y la corrupción”, concluyó.

