El Papa inició un nuevo ciclo de catequesis dedicado a la constitución pastoral Gaudium et spes. Durante la audiencia general en la Plaza de San Pedro, invitó a los cristianos a no permanecer indiferentes frente a la desigualdad, la violencia y las situaciones de exclusión.
Ciudad del Vaticano, 2 de septiembre de 2026 (AICA). El papa León XIV inició este miércoles un nuevo ciclo de catequesis centrado en Gaudium et spes, la constitución pastoral del Concilio Vaticano II dedicada a la relación de la Iglesia con el mundo contemporáneo.
Durante la audiencia general, celebrada en la Plaza de San Pedro ante unos 20.000 fieles, el Pontífice invitó a los cristianos a compartir las alegrías, esperanzas, sufrimientos y preocupaciones de la humanidad, con especial atención a los pobres y a quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad.
Al presentar el documento conciliar, León XIV remarcó que la Iglesia está llamada a superar toda actitud de pasividad o indiferencia frente a los acontecimientos de la historia y las profundas transformaciones de la sociedad.
No permanecer indiferentes ante el sufrimiento
El Papa sostuvo que los creyentes no pueden limitarse a observar las situaciones de injusticia, discriminación y violencia que afectan a distintas personas y comunidades.
«No es posible quedarse como espectadores indiferentes; por el contrario, hay que escuchar con el corazón, dejarse interpelar y dejarse involucrar», afirmó.
En esa línea, destacó la responsabilidad de los cristianos de hacerse cargo de las dificultades de sus hermanos, especialmente de quienes viven situaciones de exclusión y vulnerabilidad. Según explicó, la esperanza cristiana permite afrontar las pruebas sin caer en la resignación.
Una mirada crítica sobre el mundo contemporáneo
León XIV también señaló que la Iglesia tiene el deber de escrutar los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio. Desde esta perspectiva, llamó a reconocer y «desenmascarar las contradicciones» presentes en la vida personal y social.
Entre ellas, mencionó el desarrollo científico y tecnológico, que abre nuevas posibilidades, pero cuyos beneficios no siempre alcanzan a todos por igual. También se refirió a la disponibilidad creciente de riquezas mientras millones de personas continúan padeciendo hambre y miseria.
Asimismo, advirtió sobre la contradicción entre una mayor conciencia respecto del cuidado del planeta y determinados estilos de vida caracterizados por el consumo egoísta.
El Pontífice cuestionó además «la ilusión de que la guerra es una vía eficaz para construir la paz», al considerar que esta lógica contradice los anhelos más profundos de la humanidad.
Una Iglesia al servicio de la persona
En otro tramo de su reflexión, León XIV subrayó que la misión de la Iglesia consiste en servir a la persona humana, escuchar sus interrogantes más profundos y anunciar a Cristo como «la clave, el centro y el fin de toda la historia humana».
Al finalizar, exhortó a que la alegría y la esperanza expresadas en el título de Gaudium et spes se conviertan en características de una Iglesia capaz de anunciar el Evangelio y, al mismo tiempo, acercarse a las mujeres y los hombres de su tiempo.

