León XIV llama a la paz global y rechaza la “diplomacia de la fuerza”


En su tradicional discurso ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede con motivo del Año Nuevo, el Papa León XIV hizo un llamado enfático a la comunidad internacional para abandonar la “diplomacia de la fuerza” y fortalecer el multilateralismo.

“La guerra ha vuelto a estar de moda. La paz no puede buscarse a través de la fuerza de las armas, porque esto amenaza gravemente el Estado de derecho, fundamento de toda convivencia civil pacífica”, afirmó el pontífice ante los 420 diplomáticos que representan a más de 180 Estados, incluida Argentina, así como a la Unión Europea y la Soberana Orden Militar de Malta.

El Papa denunció que los principios establecidos tras la Segunda Guerra Mundial, que prohíben el uso de la fuerza para violar fronteras, han sido sistemáticamente ignorados. “La diplomacia que promueve el diálogo y busca el consenso entre todos está siendo reemplazada por la diplomacia de la fuerza, por estados individuales o grupos de aliados”, advirtió.

Crisis internacionales y conflictos armados

León XIV se refirió a los conflictos contemporáneos, mencionando la guerra en Ucrania y las tensiones en Medio Oriente. Hizo un llamado a la comunidad internacional a proteger a los civiles y favorecer un alto el fuego inmediato, rechazando soluciones basadas únicamente en la fuerza militar. Sobre Tierra Santa, reafirmó la solución de dos Estados como la vía para garantizar justicia y paz duradera para palestinos e israelíes.

En relación con Venezuela, pidió respeto a la voluntad del pueblo y compromiso con los derechos humanos y civiles, en el marco de la reciente intervención estadounidense y la prolongada crisis del país.

El Papa también expresó preocupación por la violencia contra migrantes y refugiados, y por las “crisis olvidadas” en Haití, Myanmar y África, enfatizando que cada persona posee derechos inalienables que deben ser respetados.

Derechos humanos, vida y familia

En otro tramo de su discurso, León XIV abordó la defensa de la vida humana y la familia. Criticó políticas que limitan la libertad de conciencia y denunció prácticas como el aborto, la eutanasia y la gestación subrogada, calificándolas de atentados a la dignidad del ser humano y a la familia. Subrayó la necesidad de políticas de auténtica solidaridad, incluyendo cuidados paliativos para enfermos y ancianos.

“Una sociedad es sana y próspera solo cuando protege la santidad de la vida humana”, afirmó, y advirtió que la devaluación de la familia y el “invierno demográfico” constituyen desafíos fundamentales para el presente y futuro de la humanidad.

Libertad religiosa y objeción de conciencia

El pontífice denunció la persecución de millones de cristianos en el mundo, así como restricciones crecientes a la libertad de expresión y de conciencia en países occidentales. Subrayó que el 64% de la población mundial enfrenta graves violaciones a la libertad religiosa, y que la discriminación no siempre es física, sino también ideológica o política.

Tecnología y seguridad global

León XIV también alertó sobre los riesgos de la inteligencia artificial y la carrera armamentista, y defendió la continuación del Nuevo Tratado START sobre armas nucleares. Destacó la necesidad de marcos regulatorios éticos que protejan la responsabilidad humana y la libertad frente al desarrollo de armas cada vez más sofisticadas.

Mensaje final de esperanza

El Papa concluyó su intervención con un mensaje positivo, recordando acuerdos de paz recientes, como los Acuerdos de Dayton, la Declaración de Paz entre Armenia y Azerbaiyán, y la mejora de las relaciones entre Vietnam y la Santa Sede, como “brotes de paz que necesitan ser alimentados”.