León XIV: la fe cristiana exige “gestos concretos” de solidaridad


El papa León XIV afirmó el domingo que la fe cristiana se expresa a través de gestos concretos de solidaridad y compromiso con los demás, y subrayó que Dios “nunca considera a nadie como desechable”. Lo hizo al dirigir su reflexión previa al rezo del Ángelus ante los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Pontífice retomó las imágenes de la “sal” y la “luz” propuestas por el Evangelio del día, y las vinculó con la necesidad de combatir la injusticia social y toda forma de exclusión.

“Cuántas personas —quizás nos pasó también— se sienten descartables, imperfectas, como si su luz se hubiera ocultado”, expresó León XIV. En ese marco, aseguró que Jesús revela “un Dios que nunca nos descarta, un Padre que guarda nuestro nombre y nuestra singularidad”.

El Papa citó al profeta Isaías para enumerar las actitudes que dan “sabor” a la vida cristiana: compartir el pan con el hambriento, acoger al sin techo, vestir al desnudo y no desentenderse del prójimo. Según afirmó, son estos gestos sencillos y concretos los que reavivan la alegría y colocan a los creyentes “a contracorriente” de la lógica dominante.

Asimismo, advirtió sobre la tentación del poder, la vanidad y la autoafirmación, recordando que Jesús rechazó en el desierto los caminos de la exhibición y del dominio. “Son caminos en los que se pierde el verdadero sabor”, señaló, y remarcó que ese sentido profundo se encuentra en “la vida entregada y en el amor que no hace ruido”.

León XIV sostuvo también que la comunidad cristiana está llamada a ser como una “ciudad sobre una colina”, pero sin ostentación, de modo que sea no solo visible, sino también atractiva y hospitalaria. “La ciudad de Dios —dijo— es aquel lugar donde, en lo más profundo, todos desean habitar y encontrar la paz”.

Al concluir su reflexión, el Papa afirmó que es la verdadera alegría la que da sabor a la vida y saca a la luz lo que antes no existía. “Después de encontrarla —concluyó—, todo lo que se aleja de la pobreza de espíritu, la mansedumbre y la sencillez del corazón nos parece insípido y opaco”.