El Papa retomó las enseñanzas de Gaudium et spes durante la audiencia general y sostuvo que el valor de toda persona tiene su origen en Dios y no está condicionado por sus circunstancias de vida. También reflexionó sobre el cuerpo, la inteligencia, la conciencia y la libertad.
Ciudad del Vaticano, 9 de septiembre de 2026.— El papa León XIV dedicó la catequesis de la audiencia general a reflexionar sobre la dignidad de la persona humana, a partir de las enseñanzas de la constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II.
Durante su intervención, el Pontífice señaló que la defensa de la dignidad y de los derechos fundamentales constituye uno de los grandes logros de la historia contemporánea, aunque advirtió que todavía existen situaciones y decisiones que pueden oscurecer el reconocimiento del valor de cada vida humana.
En ese contexto, León XIV afirmó que la dignidad de la persona no está determinada por su posición social, sus bienes, sus capacidades o sus logros. Según explicó, “la dignidad humana brota del mismo ser de la persona” y tiene su fundamento en Dios, creador y redentor del ser humano.
El Papa sostuvo también que la dignidad se arraiga en la condición de cada persona como criatura hecha a imagen de Dios. A partir de esta concepción, destacó que el ser humano está llamado a vivir en relación con Dios y con los demás, por lo que su realización no se limita a sí mismo, sino que se expresa en la acogida, la reciprocidad y el servicio.
El cuerpo forma parte de la dignidad de la persona
Otro de los aspectos abordados durante la catequesis fue la relación entre cuerpo y alma. León XIV recordó, a partir de Gaudium et spes, que la dignidad comprende a la persona en su totalidad y que, por ello, el cuerpo humano no puede ser reducido a un objeto sobre el cual se pueda disponer arbitrariamente.
En esa línea, señaló que la vida corporal forma parte del don recibido de Dios y debe ser respetada, cuidada y valorada. También recordó que el cuerpo participa de la vocación de la persona a la resurrección.
Inteligencia, conciencia y libertad
León XIV destacó además la inteligencia, la conciencia y la libertad como dimensiones fundamentales de la dignidad humana.
Según explicó, la inteligencia permite al ser humano buscar la verdad, mientras que la conciencia posibilita reconocerla y la libertad permite asumirla de manera responsable.
Finalmente, el Pontífice señaló que el Espíritu Santo hace al ser humano verdaderamente libre y lo confirma en su condición de hijo de Dios, orientándolo hacia la plenitud prometida por Cristo.
Al concluir su reflexión, León XIV sostuvo que “sólo en Él encuentra verdadera luz el misterio del hombre”, al referirse a Cristo como respuesta a los interrogantes humanos sobre el sufrimiento, la muerte y la esperanza a la luz del misterio pascual.

