El papa León XIV inició este miércoles una nueva serie de catequesis dedicadas al Concilio Vaticano II (1962-1965), en las que alentó a los fieles a conocer en profundidad este acontecimiento clave de la vida de la Iglesia mediante la lectura directa de sus documentos, evitando interpretaciones parciales o basadas en “rumores”.
Durante la audiencia general celebrada en el Auditorio Pablo VI, ante miles de peregrinos, el Pontífice subrayó que el Concilio sigue siendo la “estrella polar” que orienta el camino de la Iglesia. “Será importante volver a conocerlo de cerca, no a través de interpretaciones, sino releyendo sus documentos y reflexionando sobre su contenido”, afirmó.
León XIV explicó que, tras el reciente Año Santo, esta serie de catequesis representa una “oportunidad preciosa” para redescubrir la belleza y la importancia del último concilio ecuménico, convocado por san Juan XXIII y concluido por san Pablo VI, recordando que la generación de obispos, teólogos y fieles que lo vivieron ya no está presente.
En su reflexión, citó a san Juan Pablo II, quien en la carta apostólica Novo millennio ineunte definió al Concilio como “una gran gracia que ha beneficiado a la Iglesia en el siglo XX”. Asimismo, evocó el magisterio de Benedicto XVI, destacando que los documentos conciliares no solo no han perdido actualidad con el paso del tiempo, sino que resultan especialmente relevantes frente a los desafíos de la sociedad contemporánea y globalizada.
El Papa recordó que el Vaticano II permitió redescubrir el rostro de Dios como Padre, contemplar a la Iglesia a la luz de Cristo como misterio de comunión y sacramento de unidad, e impulsar una profunda reforma litúrgica centrada en la participación activa y consciente de todo el Pueblo de Dios. También señaló la apertura de la Iglesia al diálogo ecuménico, interreligioso y con todas las personas de buena voluntad.
Finalmente, León XIV exhortó a continuar la renovación eclesial a la luz del Concilio, interpretando los signos de los tiempos y proclamando el Evangelio con alegría y valentía. Retomando una expresión del papa Francisco, afirmó que redescubrir el Vaticano II ayuda a “restaurar la primacía de Dios” y a renovar el compromiso de la Iglesia con el anuncio del Reino de amor, justicia y paz.

