León XIV en Camerún llamó a que la paz no sea un eslogan y advirtió sobre la corrupción y la violencia


El papa León XIV inició su visita al país africano con un fuerte llamado a la paz, el fin de la violencia en zonas de conflicto y advertencias sobre la corrupción, a la que calificó como un factor que “desfigura la autoridad”. El mensaje fue pronunciado ante autoridades políticas, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático, en el Palacio Presidencial de Yaundé, luego de un encuentro privado con el presidente Paul Biya.

En su primer discurso en territorio camerunés, el Pontífice se presentó como “pastor y servidor del diálogo, la fraternidad y la paz”, destacando que su visita busca expresar cercanía con el pueblo y alentar la construcción del bien común con “entusiasmo y perseverancia”. También advirtió sobre el riesgo de la resignación social y la sensación de impotencia que puede frenar el desarrollo, al tiempo que subrayó el deseo profundo de justicia y paz, especialmente entre los jóvenes.

León XIV recordó las visitas de sus predecesores San Juan Pablo II en 1985 y Benedicto XVI en 2009, y planteó interrogantes sobre los avances alcanzados desde entonces. En ese marco retomó una idea de San Agustín al señalar que la autoridad debe entenderse como servicio, afirmando que incluso quienes gobiernan “sirven a aquellos a quienes supuestamente mandan”.

El Papa también se refirió a la situación en regiones afectadas por conflictos internos, donde la violencia ha provocado muertes, desplazamientos y falta de acceso a la educación. “Detrás de las estadísticas se esconden rostros, historias y esperanzas truncadas”, expresó, reiterando además su llamado a la paz y rechazando toda forma de guerra y destrucción.

En otro tramo de su mensaje, sostuvo que gobernar implica amar a la patria y escuchar a los ciudadanos, extendiendo ese principio también a las relaciones internacionales. En esa línea retomó enseñanzas del papa Francisco y pidió superar modelos excluyentes de decisión política, destacando el rol de la sociedad civil como “fuerza vital para la cohesión nacional”.

Finalmente, el Pontífice valoró especialmente el papel de las mujeres como “incansables constructoras de paz”, aun en contextos de violencia y desigualdad, y destacó a los jóvenes como la principal esperanza del futuro. Asimismo, remarcó la importancia del diálogo interreligioso como herramienta para la reconciliación, y reafirmó el compromiso de la Iglesia Católica en Camerún con la educación, la salud y la acción social al servicio de la dignidad humana.