El Papa León XIV afirmó este lunes que el orden público no puede reducirse únicamente a la represión del delito, sino que implica un compromiso integral con la protección de los sectores más frágiles de la sociedad. Lo hizo durante una audiencia en el Vaticano con autoridades locales de la República Italiana.
En su intervención ante presidentes de municipios italianos, y en presencia del ministro del Interior, Matteo Piantedosi, el Pontífice subrayó que la misión de garantizar el orden público va más allá de la “necesaria” lucha contra la criminalidad o la prevención de disturbios.
“El orden público no consiste sólo en la necesaria lucha contra la delincuencia; exige también un compromiso tenaz contra las formas de violencia, de falsedad y de vulgaridad que hieren el tejido social”, expresó.
El Papa sostuvo que una ciudad verdaderamente ordenada es aquella donde los pobres encuentran mayor protección, los ancianos viven con más serenidad y se fortalecen los servicios destinados a familias, enfermos y jóvenes. En ese marco, señaló que estas condiciones favorecen una mirada más confiada hacia el futuro.
Durante el encuentro, León XIV reflexionó además sobre la relación entre el servicio al Estado y la autoridad moral, al remarcar que el ejercicio del poder debe entenderse como un “deber de cuidado” y no como una forma de dominación. Citando la Constitución italiana, recordó que los funcionarios públicos están llamados a actuar con integridad de conciencia, combinando rigor y magnanimidad.
El discurso también abordó los desafíos contemporáneos vinculados a las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en la administración pública. Según indicó, estas herramientas deben ser gestionadas con prudencia, no sólo para resguardar los datos personales, sino para garantizar su utilización en beneficio de todos, evitando privilegios elitistas.
De acuerdo con el comunicado difundido por la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Pontífice destacó igualmente la importancia de la colaboración entre el Estado y la Iglesia, especialmente en contextos de emergencia y en la acogida de migrantes, ámbito en el que valoró el trabajo conjunto con los obispos diocesanos.
Al concluir, el Papa invitó a los responsables políticos a ofrecer un testimonio ejemplar a las nuevas generaciones y a contribuir, mediante una gestión virtuosa, a mejorar la imagen de la administración pública al servicio de la sociedad.

