León XIV destacó la vigencia del legado de San Francisco de Asís en el octavo centenario de su muerte


El Papa recordó al santo durante el Ángelus celebrado este domingo en la Plaza de San Pedro y llamó a pedir por la paz y a construir la concordia entre los pueblos.

Durante el rezo del Ángelus celebrado este domingo 4 de octubre en la Plaza de San Pedro, el papa León XIV recordó a San Francisco de Asís, en el octavo centenario de su muerte, y destacó la vigencia de su legado espiritual.

En el marco de la festividad del Santo de Asís, el Pontífice exhortó a los fieles a pedir “con perseverancia el don de la paz” y llamó a comprometerse en la construcción de la concordia entre los pueblos.

Durante su reflexión sobre el Evangelio del día, León XIV señaló que la misión salvífica de Cristo fue rechazada precisamente por quienes estaban llamados a recibirlo. En ese sentido, sostuvo que, pese al rechazo y al mal presentes en la historia humana, Dios continúa actuando con misericordia y transforma el sufrimiento en redención.

“Dios nunca desecha nuestra vida”, afirmó el Papa, al remarcar que Dios guía la historia y socorre a la humanidad incluso en sus caídas.

El recuerdo de San Francisco

Al referirse a la imagen evangélica de la viña, León XIV evocó a San Francisco de Asís como un hombre que se dedicó con fruto al servicio de la Iglesia.

“Deseo recordar a un trabajador que se dedicó con gran fruto en la viña del Señor: San Francisco de Asís, a quien el propio Jesús pidió que reparara su Iglesia”, expresó.

El Pontífice recordó que Francisco respondió a ese llamado construyendo primero su propia vida sobre Cristo y compartiendo su pobreza, su alegría y sus sufrimientos, hasta recibir los estigmas.

Asimismo, lo describió como un “hombre de ardiente oración, lleno de caridad hacia todos” y destacó el testimonio de sus primeros seguidores, que asumieron la austeridad evangélica como un camino de reforma de la vida cristiana.

Finalmente, León XIV señaló que, ocho siglos después, el carisma franciscano continúa dando frutos. Según afirmó, así lo manifiestan tanto la familia franciscana como los distintos dones que su legado espiritual continúa difundiendo entre el Pueblo de Dios.