León XIV a los agustinos: “Filtrar el ruido del mundo para escuchar la voz de Dios”


El Papa León XIV envió un videomensaje a la Provincia Agustiniana de Santo Tomás de Villanueva, en Estados Unidos, con motivo de la concesión de la Medalla de San Agustín, expresando su gratitud y destacando la vigencia del legado del santo obispo de Hipona.

“Debo mucho de lo que soy al espíritu y las enseñanzas de san Agustín. Les agradezco a todos por las múltiples expresiones de su vida que dan testimonio de un profundo compromiso con los valores de la veritas, la unitas y la caritas”, señaló el pontífice.

La ceremonia de entrega de la distinción se celebró el 28 de agosto, coincidiendo con la memoria litúrgica de San Agustín. En ese marco, el Santo Padre recordó que la parroquia de Castel Gandolfo está dedicada a Santo Tomás de Villanueva, fraile y obispo agustino, venerado como el “padre de los pobres”.

El testimonio de San Agustín

León XIV subrayó que la vida de Agustín “estuvo llena de pruebas y errores, como nuestras propias vidas”, pero que gracias a la gracia divina, a las oraciones de su madre Mónica y al testimonio de la comunidad, encontró “el camino de la paz para su corazón inquieto”.

El Papa destacó que ese ejemplo invita a todos los cristianos a reconocer los dones recibidos de Dios y a ofrecerlos “en el servicio amoroso a Dios y al prójimo”. En particular, valoró la presencia agustiniana en Filadelfia, una de las comunidades católicas más antiguas de Estados Unidos, y recordó el trabajo misionero de los padres Matthew Carr y John Rossiter en favor de los inmigrantes a fines del siglo XVIII. “Ese mismo espíritu nos llama hoy a continuar el legado del servicio del amor”, remarcó.

Escuchar antes de hablar

Citando a San Agustín —“No tengas el corazón en los oídos, sino los oídos en el corazón”—, León XIV animó a la familia agustiniana a cultivar una actitud de escucha. “Antes de hablar, debemos escuchar. En la Iglesia sinodal, nuestra vocación es escuchar al Espíritu Santo, a los demás y especialmente a los pobres”, expresó.

El pontífice exhortó además a “filtrar el ruido y las divisiones del mundo” para poder oír la voz de Dios, que trae paz y unidad: “Cuando escuchamos esta voz reconfortante, podemos compartirla con el mundo, buscando la unidad en Él”.

Una comunidad de amor

El mensaje concluyó con una invocación a Nuestra Señora del Buen Consejo, encomendando a toda la familia agustiniana: “Que Dios los bendiga, traiga paz a sus corazones inquietos y los ayude a seguir construyendo una comunidad de amor, unida en espíritu y corazón, dirigida hacia Dios”.