Las Escuelas de Familias Agrícolas (EFAs) en Misiones constituyen una experiencia educativa única que, desde hace cuatro décadas, combina formación académica, trabajo territorial y participación activa de las familias rurales. Su origen y consolidación están profundamente ligados a la figura del sacerdote del Verbo Divino (SVD), José Marx, cuyo legado continúa vigente en toda la provincia.
Entrevistas realizadas en Radio Tupambaé:
Un proyecto visionario nacido en la ruralidad
El profesor Celso Limberger, ex rector del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental de Capioví (PROCAYPA) y actual integrante del consejo de la Fundación Padre José Marx, repasó los inicios de este modelo educativo, destacando el carácter innovador de la propuesta.
Limberger recordó que conoció al padre Marx en 1985, cuando comenzó a impulsar en distintas colonias de Misiones una iniciativa inédita: la creación de escuelas basadas en la metodología de alternancia, que articula el tiempo de estudio con el trabajo en el entorno familiar y productivo.
“La propuesta era absolutamente desconocida en la provincia. La primera EFA se creó en 1986 en San Ignacio, y yo fui parte de esa primera promoción”, señaló. Posteriormente, continuó su formación en la EFA San Wendelino de Capioví, consolidando un vínculo que marcaría toda su trayectoria profesional.
A lo largo de su vida, Limberger desempeñó múltiples roles dentro del sistema: docente, regente y finalmente rector durante 14 años, hasta su reciente jubilación. Sin embargo, afirmó que continúa comprometido con la misión de las EFAs.
“El padre José fue un extraordinario visionario, profundamente apasionado por la ruralidad y por el desarrollo de las comunidades. Su objetivo era expandir las EFAs en toda la provincia”, destacó.
Al momento de su fallecimiento en 2009, Marx había impulsado la creación de 19 EFAs y dejado otras en proceso. Además, fundó instituciones clave como el profesorado PROCAYPA y promovió proyectos productivos y comunitarios.
Limberger subrayó que las EFAs trascienden el ámbito educativo: “Son centros de desarrollo territorial. Donde hay una EFA, hay un motor que dinamiza la comunidad, fortalece el arraigo y genera oportunidades”.
Asimismo, destacó el rol central de las familias en la gestión institucional, ya que cada escuela funciona como una asociación civil, lo que fortalece el sentido de pertenencia y el compromiso comunitario.
Estructura, organización y expansión del sistema
Por su parte, el profesor Guillermo Bulak, ex rector de la EFA de San Vicente y ex coordinador pedagógico de las EFAs desde el Servicio Provincial de Enseñanza Privada (SPEPM), también integrante de la Fundación Padre José Marx, explicó cómo se organizan y funcionan las EFAs en la actualidad.
“Cada EFA es una asociación civil conformada por los padres de los alumnos, quienes automáticamente pasan a ser socios. Estas instituciones cuentan con una comisión directiva y un órgano de fiscalización, como cualquier entidad civil”, detalló.
En términos educativos, explicó que las EFAs forman parte del sistema público de gestión privada, bajo la órbita del SPEPM desde 1993, tras la transferencia de los servicios educativos a las provincias.
Uno de los rasgos distintivos es el régimen de internado semanal, que permite a los estudiantes —principalmente hijos de productores rurales— permanecer en la escuela durante la semana y regresar a sus hogares los fines de semana.
“Esto es muy común en Misiones. Las EFAs tienen internados mixtos y equipos docentes que trabajan como en cualquier institución educativa, pero con una fuerte impronta territorial”, indicó.
Actualmente, existen alrededor de 30 EFAs distribuidas en toda la provincia, con alcance en más de 50 municipios. Además del nivel secundario, algunas instituciones incorporaron formación superior y centros de formación profesional.
“Hay EFAs con carreras vinculadas al agro, el turismo y el desarrollo productivo. También se han desarrollado centros de formación en oficios y capacitaciones específicas para jóvenes y familias rurales”, explicó Bulak.
Este crecimiento respondió, en parte, a la necesidad de evitar la migración de jóvenes hacia las grandes ciudades, ofreciendo alternativas de formación en sus propias comunidades.
Un sistema articulado y con proyección
En cuanto a la organización del conjunto, Bulak aclaró que la coordinación del sistema está a cargo de la UNEFAM (Unión de Escuelas de Familias Agrícolas de Misiones), entidad que nuclea a todas las EFAs desde 1990.
Por su parte, la Fundación Padre José Marx cumple un rol complementario, centrado en el acompañamiento espiritual y la gestión de proyectos.
“La fundación surge tras el fallecimiento del padre y busca sostener su legado, acompañando a las escuelas en distintas dimensiones”, señaló.
En la actualidad, ese acompañamiento espiritual continúa a cargo de sacerdotes del Verbo Divino, manteniendo vivo el espíritu que dio origen a estas instituciones.
Un modelo que evoluciona con la realidad social
Entre los cambios recientes, Bulak destacó el crecimiento de la matrícula femenina en las EFAs, una tendencia que contrasta con los primeros años, cuando predominaban los varones debido a la resistencia inicial de las familias a enviar a sus hijas a internados.
“Hoy vemos un incremento notable de estudiantes mujeres, lo cual es un dato interesante para analizar y refleja una mayor confianza en el sistema”, sostuvo.
Finalmente, ambos referentes coincidieron en que las EFAs representan mucho más que una propuesta educativa: son espacios de formación integral que promueven el arraigo, el desarrollo local y la construcción de comunidades más fuertes.
A más de 40 años de su creación, el legado del padre José Marx sigue vigente, impulsado por generaciones de docentes, familias y estudiantes que continúan apostando por una educación con identidad rural y compromiso social.

