El encuentro contó con la participación de representantes de la Iglesia, académicos y especialistas de distintos países. La hermana Alessandra Smerilli, prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, brindó la conferencia central, en la que abordó el desarrollo humano, la educación y los desafíos éticos de la inteligencia artificial.
La Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA) fue sede el jueves 29 de octubre del encuentro internacional El Papa León XIV en América Latina, una jornada de reflexión realizada en el marco de la próxima visita del pontífice a la Argentina.
La actividad fue impulsada conjuntamente por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), el Arzobispado de Buenos Aires, la UCA y el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM).
El encuentro convocó a referentes eclesiales, académicos, políticos y sociales de distintos países, quienes analizaron los principales desafíos de América Latina en materia de desarrollo humano integral, educación, trabajo y ética frente al avance de la inteligencia artificial, a partir del pensamiento de León XIV y su encíclica Magnifica humanitas.
Durante la apertura institucional participaron monseñor Jorge García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires; Andrés Delich, secretario general electo de la OEI; Agustín Caulo, secretario de Culto y Civilización de la Nación; y María del Pilar Bosca Chillida, directora general de Cultos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
García Cuerva destacó el significado de la visita papal
En su intervención, monseñor Jorge García Cuerva propuso cinco conceptos para comprender el sentido de la próxima llegada de León XIV a América Latina: alegría, reencuentro, fraternidad, unidad y misión.
El arzobispo sostuvo que la visita debe representar una oportunidad para fortalecer los vínculos y promover la unidad en la diversidad. También expresó que el acontecimiento eclesial debe trascender el momento de su realización y convertirse en un compromiso duradero.
Al finalizar, recordó una expresión de san Agustín: «Los tiempos son malos, los tiempos son difíciles, pero nosotros somos los tiempos», e invitó a asumir con responsabilidad el presente.
Smerilli planteó los desafíos del desarrollo humano y la inteligencia artificial
La conferencia central estuvo a cargo de la hermana Alessandra Smerilli, prefecta del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, quien tomó como punto de partida la parábola del Buen Samaritano para reflexionar sobre las nuevas formas de indiferencia en la sociedad.
«Hoy la indiferencia hace scroll», expresó, al referirse a la cultura digital y al consumo acelerado de imágenes e información. En ese sentido, planteó que uno de los interrogantes centrales de esta época no es qué puede hacer una máquina, sino qué somos capaces de ver y qué situaciones todavía nos conmueven.
La religiosa también advirtió sobre las adicciones tecnológicas, el debilitamiento de los vínculos humanos y las nuevas formas de dependencia asociadas al entorno digital.
Al abordar el desarrollo humano integral, propuso comprenderlo como un proceso que permite desplegar las capacidades de las personas y superar los obstáculos que impiden su crecimiento. «El desarrollo no se descarga, se desata», sintetizó.
Asimismo, señaló que nadie puede desarrollar a otra persona, que los procesos de crecimiento requieren deshacer los obstáculos y que el verdadero desarrollo debe fortalecer los vínculos, en lugar de debilitarlos.
En relación con la inteligencia artificial, identificó entre los principales desafíos la pobreza, el deterioro ambiental, la exposición de los jóvenes a las pantallas y la velocidad de una carrera tecnológica que, según advirtió, avanza sin reglas claras.
«Las carreras sin reglas no tienen ganadores, tienen sobrevivientes», afirmó. También cuestionó la concentración del poder digital y la acumulación de datos, al advertir sobre las desigualdades en el acceso y el control de las nuevas tecnologías.
En materia educativa, sostuvo que la enseñanza debe contribuir al desarrollo de las capacidades de cada persona y no limitarse a transmitir contenidos. «La IA promete respuestas inmediatas; la educación enseña a sostener preguntas», señaló.
Paneles sobre educación, trabajo y gobernanza tecnológica
Luego de la conferencia magistral se desarrollaron distintos paneles con la participación de representantes de organismos e instituciones internacionales.
Entre los expositores estuvieron monseñor Lizardo Estrada Herrera, secretario general del CELAM; el cardenal Fernando Chomali, arzobispo de Santiago de Chile; monseñor Evelio Menjívar-Ayala, obispo de Wheeling-Charleston; Emilce Cuda, secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina; y Anderson Pedroso SJ.
También participaron André Soares, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); Franco Bartolacci, presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN); Ana Moreira, directora regional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT); Eduardo Chiliquinga Mazón, secretario ejecutivo del Parlamento Andino; Pablo Terrazas Lagos, de CAF; el imán Marwan Gill, presidente de la Comunidad Musulmana Ahmadía en Argentina y Chile; y el presbítero Marcelo Figueroa, responsable de la edición argentina de L’Osservatore Romano.
Las exposiciones abordaron el trabajo digno, la educación, la gobernanza tecnológica y el cuidado de las personas, con especial atención a la necesidad de colocar la dignidad humana en el centro de los procesos de innovación.
Colombo llamó a preservar la dimensión humana frente a la tecnología
El cierre estuvo a cargo de monseñor Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, quien retomó los principales ejes de la jornada y destacó la importancia de preservar la dimensión humana ante los avances tecnológicos.
Al referirse a la encíclica Magnifica humanitas, afirmó que «en tiempos de inteligencia artificial permanece el deber urgente de seguir siendo profundamente humanos».
«No somos datos, somos hermanos», expresó, al advertir sobre el riesgo de reducir a las personas a información cuantificable. También señaló que las tecnologías pueden procesar información, pero no reemplazan los gestos de cercanía y acompañamiento ante el sufrimiento.
Por su parte, el rector de la UCA, Miguel Ángel Schiavone, destacó el papel de la educación, la salud, la cultura del trabajo y los recursos tecnológicos en el desarrollo humano. Sin embargo, advirtió sobre las nuevas formas de dependencia y sostuvo: «La tecnología expande la capacidad del ser humano, no la reemplaza».
La jornada concluyó con un llamado compartido a orientar los avances tecnológicos hacia el bien común y la dignidad de las personas, y a promover una cultura del encuentro frente a los desafíos sociales y culturales que atraviesa América Latina.

