La Santa Sede inaugura el Año Jubilar Franciscano por el octavo centenario de san Francisco de Asís


La Santa Sede convocó un Año Jubilar Franciscano con motivo de los 800 años de la muerte de san Francisco de Asís, que se extenderá hasta el 10 de enero de 2027. La iniciativa, promovida por el papa León XIV, fue concebida como “un tiempo de gracia y renovación espiritual para la Iglesia universal” y prevé la concesión de indulgencia plenaria para los fieles que cumplan las condiciones establecidas.

El anuncio fue formalizado mediante un decreto de la Penitenciaría Apostólica, publicado el 16 de enero, en el que se invita a los cristianos a seguir el ejemplo del Santo de Asís para convertirse en “modelos de santidad de vida y testigos constantes de paz”. La indulgencia plenaria podrá obtenerse bajo las condiciones habituales —confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Romano Pontífice— y será aplicable también como sufragio por las almas del purgatorio.

Para acceder a esta gracia jubilar, los fieles deberán realizar una peregrinación a una iglesia conventual franciscana o a un lugar de culto dedicado a san Francisco en cualquier parte del mundo, donde participarán en los ritos jubilares o dedicarán un tiempo a la oración y la meditación. La normativa contempla, asimismo, disposiciones especiales para quienes, por enfermedad, edad avanzada u otras causas graves, no puedan desplazarse: en esos casos, podrán unirse espiritualmente a las celebraciones ofreciendo sus sufrimientos y oraciones.

En su decreto, la Penitenciaría Apostólica subraya que este jubileo se presenta como una prolongación ideal del Jubileo Ordinario de 2025 y como la culminación de las celebraciones franciscanas de los últimos años, entre ellas los centenarios del pesebre de Greccio, del Cántico de las Criaturas y de la impresión de los estigmas en el monte La Verna. “El 2026 será verdaderamente el Año de San Francisco”, afirma el documento, “y una llamada a la santidad en el mundo contemporáneo”.

En el marco del jubileo, el papa León XIV dirigió una carta a los ministros generales de la Conferencia de la Familia Franciscana, fechada el 7 de enero, en la que destacó la paz como don de Dios y no solo como resultado de acuerdos humanos. Al evocar el saludo franciscano “El Señor te dé la paz”, el Pontífice recordó que la herencia del Poverello propone una paz integral: con Dios, entre las personas y con la creación, especialmente necesaria en un contexto global marcado por conflictos prolongados y fracturas sociales.

Como parte de las celebraciones, la Santa Sede anunció que entre el 22 de febrero y el 22 de marzo de 2026 el cuerpo de san Francisco será trasladado excepcionalmente desde su cripta para facilitar la veneración de los fieles.

La apertura solemne de los actos conmemorativos tuvo lugar en la basílica de Santa María de los Ángeles, en la Porciúncula de Asís, donde murió el santo en 1226. La ceremonia fue presidida por fray Francesco Piloni, ministro provincial de los Frailes Menores de Umbría y Cerdeña, junto a los ministros generales de las distintas ramas de la familia franciscana. Uno de los momentos más significativos fue el encendido de un cirio a partir del cirio pascual, gesto que evocó la reconciliación histórica entre las autoridades civiles y eclesiásticas en tiempos de san Francisco.

Los actos inaugurales concluyeron con una propuesta de oración del Papa, en la que se invoca a san Francisco como intercesor para que los cristianos sean “artesanos de paz” y “testigos desarmados”, capaces de tender puentes allí donde el mundo levanta muros.

Con este Año Jubilar, la Iglesia busca que el octavo centenario del tránsito de san Francisco de Asís trascienda la conmemoración histórica y se convierta en un impulso renovado para la paz, la concordia social y el respeto por la dignidad humana.