Mónica Gurina, secretaria de la CTA Autónoma, cuestionó con dureza la reforma laboral que se debate en Argentina y advirtió sobre un proceso de pérdida de derechos para los trabajadores.
En una entrevista con Nuestras Mañanas, Gurina afirmó que la reforma no constituye una modernización, sino una medida que “traslada riqueza de los trabajadores a fondos de asistencia laboral”, restringe derechos adquiridos y limita la protesta.
“Hoy el derecho a la protesta se ve totalmente desdibujado. Las asambleas requieren permisos que los empleadores difícilmente otorguen, se descuentan salarios y se impide la tutela sindical. Nos están amordazando para que no hablemos ni reclamemos”, aseguró la dirigente.
Gurina denunció que la situación afecta directamente a sectores vulnerables, como jubilados y pacientes de salud pública. “Los jubilados no pueden comprar los remedios, se cierran institutos que atienden cardiopatías congénitas, y en el interior las familias acceden a alimentos cada vez menos nutritivos. Esto es muerte planificada”, señaló.
Aquí, el audio de la entrevista para Radio Tupambaé:
En materia salarial, la dirigente destacó que una maestra de grado destinaba en 2023 el 23% de su salario al pago de servicios, y que hoy ese porcentaje alcanza el 43%. Por eso, reclamó que el salario de las maestras supere el millón de pesos y que se incremente la partida destinada a comedores escolares, que actualmente asciende a 500 pesos por alumno.
Gurina recordó que la CTA Autónoma mantuvo reuniones con la patronal y con el ministro Safrán, y espera una propuesta concreta antes del próximo miércoles. “Queremos que las clases comiencen en marzo sin conflictos, pero vamos a seguir en la calle defendiendo los derechos que faltan y los que ya conquistamos”, afirmó.
La dirigente también cuestionó la falta de cumplimiento de acuerdos previos: “El gobierno nos debe siete sueldos promedio. Habíamos firmado que los salarios subirían con la inflación, pero no se cumplió, y además nos condenan por salir a reclamar lo que nos corresponde”.
Gurina concluyó subrayando la necesidad de diálogo directo y presencial para fortalecer la organización y la lucha por los derechos laborales: “Siempre nos volvemos más estúpidos con internet. Hay que hablar cara a cara, encontrarse con el otro y construir juntos”.

