El sector acumula más de dos años de caída, con cierre de empresas, pérdida de empleo y una fuerte retracción del consumo.
La industria textil argentina atraviesa una crisis profunda que ya se refleja tanto en la producción como en la actividad comercial. En febrero, la actividad se desplomó un 33% interanual, en un contexto marcado por la recesión, la caída del consumo y el avance de las importaciones, factores que impactan de lleno en toda la cadena del sector.
El deterioro no solo se evidencia en las fábricas, sino también en las calles. Según la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), durante el primer bimestre de 2026 se registraron 284 locales vacíos —en alquiler o en venta— en las principales áreas comerciales de la Ciudad de Buenos Aires. Esto implica un aumento del 38,5% interanual y del 43,4% respecto al bimestre anterior.
La crisis también golpea con fuerza al empleo y al entramado productivo. Entre fines de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron más de 20.700 puestos de trabajo registrados y cerraron más de 650 empresas del sector. En términos relativos, esto representa una caída del 17% en el empleo y del 11% en la cantidad de establecimientos productivos.
Más locales vacíos y caída del consumo
El impacto en el comercio es cada vez más visible. La cantidad de locales en alquiler creció 158,8% interanual, lo que refleja la dificultad de los negocios para sostener su actividad. En corredores clave como la avenida Cabildo, los locales vacíos aumentaron 177,8%, mientras que en la avenida Avellaneda —uno de los polos textiles más importantes del país— el incremento fue del 160%.
Otras zonas comerciales también muestran señales de deterioro, con decenas de persianas bajas en avenidas como Corrientes, Rivadavia y Santa Fe. Este fenómeno responde a una combinación de menor circulación de consumidores, caída de ventas y aumento de costos operativos, que achican los márgenes y empujan al cierre de comercios.
Importaciones y cambios en el consumo
El escenario se agrava por factores externos que presionan sobre la industria local. La apreciación del tipo de cambio y el crecimiento de las compras en el exterior —especialmente vía courier, que aumentaron 274% en el último año— restan demanda al mercado interno.
En este contexto, el avance del fast fashion y la competencia de productos importados profundizan la crisis de un sector que ya venía debilitado. Con menor producción, menos empleo y una demanda en retroceso, la industria textil muestra hoy su ajuste más visible: locales vacíos, empresas que cierran y una actividad que no logra recuperarse.

