Un relevamiento nacional de la consultora Suban Córdoba y Asociados confirmó que la situación económica encabeza las principales inquietudes de la población en el inicio de 2026. La caída de los salarios se posiciona como la mayor angustia para el 28% de los argentinos, seguida por la falta de trabajo, que concentra el 23% de las respuestas.
El estudio, difundido el 2 de marzo, refleja que el deterioro del poder adquisitivo y los sueldos bajos se consolidan como el eje central de preocupación social. En tercer lugar aparece la inflación, con un 17%, mientras que la seguridad continúa siendo un tema relevante para el 12% de los encuestados.
El politólogo Facundo Londero, integrante del equipo de la consultora, analizó que la problemática económica atraviesa transversalmente a todos los sectores ideológicos, aunque advirtió un cambio significativo entre los jóvenes de 18 a 30 años. En ese segmento, casi el 35% identifica al empleo como su principal inquietud.
Según explicó, esta franja etaria —que fue determinante en el triunfo electoral de Javier Milei— comienza a manifestar con mayor intensidad el impacto de la incertidumbre laboral y la crisis socioeconómica.
El fin del “veranito” y la paciencia social
Para Londero, el Gobierno atraviesa un “veranito” en la opinión pública, sostenido por el impulso de la victoria electoral y el receso estival. Sin embargo, advirtió que el escenario podría modificarse a partir de marzo, cuando el inicio del ciclo lectivo y la reactivación plena de la actividad económica reinstalen las demandas cotidianas.
“A partir de marzo la sociedad vuelve al runrún diario”, sostuvo el analista, quien señaló que el Ejecutivo deberá observar con atención la evolución de los indicadores económicos, ya que estos impactarán directamente en el humor social.
En relación con la estrategia presidencial, Londero consideró que el discurso oficial se apoya en una fuerte polarización y en la apelación al descontento. “Lo que más predomina es el miedo a lo anterior y el voto bronca”, afirmó, al tiempo que señaló que esta lógica apunta a consolidar el núcleo duro de apoyo.
Un respaldo con límites
Pese al ajuste y la pérdida de ingresos, el consultor entiende que aún existe un margen de tolerancia social. Este respaldo se sostendría en un núcleo duro estimado entre 30 y 35 puntos, además de un electorado antiperonista y antikirchnerista que mantiene su acompañamiento más allá de diferencias ideológicas.
No obstante, advirtió que ese apoyo podría erosionarse si no se registran mejoras en las variables económicas o si emergen nuevas figuras capaces de capitalizar el malestar.
De cara a 2027, el analista anticipó un escenario político más competitivo, con La Libertad Avanza consolidándose como actor de peso en las provincias. Según su evaluación, la fuerza oficialista buscará disputar espacios en cada distrito, lo que podría tensionar alianzas y reconfigurar el mapa político nacional.

