La mora en créditos de hogares alcanza niveles récord y Argentina lidera el ranking regional


La morosidad en los pagos de préstamos y tarjetas de crédito de las familias argentinas se consolidó como una de las principales señales de estrés económico en los hogares. Según los últimos datos difundidos por el Banco Central, el nivel de atrasos en créditos bancarios trepó al 10,6% en enero, el registro más alto desde 2010.

El dato no solo marca un récord en la serie histórica, sino también un fuerte deterioro interanual: la mora creció un 292% respecto al mismo período del año pasado. La situación es aún más delicada en segmentos específicos, como los préstamos personales, donde la irregularidad alcanza el 13,2%, y en las tarjetas de crédito, con un 11% de saldos impagos.

El escenario se agrava en el ámbito no bancario. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Eco Go, la morosidad en entidades financieras no tradicionales —como fintech y billeteras virtuales— llegó al 23,9%, casi cuatro veces por encima del promedio del sistema financiero total.

Argentina, al tope en la región

En la comparación internacional, Argentina encabeza el ranking de morosidad en créditos a hogares entre los países de América Latina. Datos recopilados por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia, en base a estadísticas de bancos centrales y organismos financieros, muestran que el país supera ampliamente a sus pares.

Detrás de Argentina se ubican Brasil (5,2%) y Colombia (5,1%), con niveles significativamente menores. Más abajo aparecen México (3%), Chile (2,6%) y Paraguay (2,3%).

“El nivel de irregularidad en la cartera de familias en Argentina casi triplica el promedio regional, que a comienzos de 2025 era de 3,7%. Se trata de un fenómeno concentrado en el país, no de una tendencia generalizada en América Latina”, explicó Matías Rajnerman, jefe de macroeconomía del Banco Provincia.

Factores detrás del deterioro

El incremento de la morosidad responde a múltiples factores, entre ellos la pérdida del poder adquisitivo, la reconfiguración del consumo y las dificultades en distintos sectores de la actividad económica.

Desde la consultora LCG señalaron que “la recesión, el deterioro de los ingresos y el fuerte aumento previo del crédito están generando crecientes problemas de repago en los hogares”.

A esto se suma un contexto de política monetaria restrictiva y un crecimiento económico desigual, impulsado principalmente por sectores como el agro, la minería y el petróleo, con menor dinamismo en los centros urbanos.

Rajnerman también advirtió sobre las limitaciones estructurales del sistema financiero argentino, que restringen la oferta de crédito y profundizan la vulnerabilidad de los hogares frente a shocks económicos.

Perspectivas

De cara a los próximos meses, los analistas coinciden en que la evolución de los ingresos será clave para revertir la tendencia. La recuperación del salario real aparece como una condición necesaria para aliviar la carga financiera de las familias.

“Será fundamental que los ingresos no solo dejen de perder contra la inflación, sino que logren superarla, para evitar que la relación entre cuota e ingreso continúe deteriorándose”, concluyó Rajnerman.

En este contexto, la elevada morosidad se consolida como un indicador crítico del estado de las finanzas domésticas y un desafío central para la estabilidad del sistema crediticio en la Argentina.