El sacramento del Bautismo revela a Jesús como Hijo amado de Dios y fuente de pureza para la humanidad.
Este 11 de enero, la Iglesia celebra la Fiesta del Bautismo del Señor, con la que concluye el Tiempo de Navidad. La jornada invita a los fieles a contemplar a Jesús en una segunda manifestación de sí mismo como Segunda Persona de la Santísima Trinidad.
Según el Evangelio de San Mateo (3,13-17), Jesús llegó de Galilea al río Jordán y pidió a Juan Bautista que lo bautizara. Juan se resistió, señalando que él debería recibir el bautismo de Jesús, pero finalmente accedió: “Haz ahora lo que te digo, porque es necesario que así cumplamos todo lo que Dios quiere”.
Al salir del agua, los cielos se abrieron, el Espíritu de Dios descendió en forma de paloma y se escuchó la voz celestial: “Éste es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias”.
El Bautismo de Jesús plantea una pregunta central: ¿por qué Él, sin pecado, se somete al rito bautismal? La respuesta, explican los teólogos, radica en el simbolismo salvador del sacramento: mediante el agua del Bautismo, Jesús inaugura la posibilidad de purificación y nueva vida para toda la humanidad, restaurando lo perdido por el pecado original.
San Máximo de Turín, en el siglo V, reflexionaba sobre esta dimensión: “Cuando se lava el Salvador, se purifica toda el agua necesaria para nuestro bautismo y queda limpia la fuente, para que pueda luego administrarse a los pueblos que habían de venir a la gracia de aquel baño”.
Por su parte, San Gregorio Nacianceno subrayaba la trascendencia del sacramento: “Juan está bautizando y Cristo se acerca, tal vez para santificar al mismo por quien va a ser bautizado y, sin duda, para sepultar en las aguas a todo el viejo Adán, santificando el Jordán antes de nosotros y por nuestra causa; y así, el Señor, que era espíritu y carne, nos consagra mediante el Espíritu y el agua”.
El Bautismo, explican los padres de la Iglesia, no solo purifica sino que otorga “un nuevo nacimiento” y acceso pleno a la vida de la gracia. En esta fiesta, los fieles recuerdan que, por medio del sacramento, Dios se acerca para ofrecer libertad, pureza y vida en abundancia a toda la humanidad.
Fuente: ACI Prensa

