La Iglesia advierte sobre los riesgos de reformar la Ley de Glaciares y llama a proteger el agua como bien común


La Comisión Episcopal de Pastoral Social, organismo dependiente de la Conferencia Episcopal Argentina, expresó su “profunda preocupación” ante la eventual modificación de la Ley Nº 26.639 de Presupuestos Mínimos para la Protección de los Glaciares y del Ambiente Periglacial, y exhortó al Congreso de la Nación a preservar y fortalecer la normativa vigente.

En una carta abierta dirigida a diputados y senadores, el organismo eclesial reafirmó su compromiso con la promoción del bien común y la custodia de la creación, y destacó que la ley constituye “un hito fundamental” para la preservación de reservas estratégicas de agua dulce, ecosistemas únicos y un patrimonio natural clave para las generaciones presentes y futuras.

El documento subraya que los glaciares no pueden ser considerados meros recursos económicos, ya que cumplen un rol esencial como fuentes de agua y reguladores del clima y del ciclo hídrico. Según advierte, su deterioro impacta de manera directa en los sectores más vulnerables y en comunidades originarias.

En esa línea, la Comisión retoma principios de la Doctrina Social de la Iglesia y conceptos planteados en la encíclica Laudato si’, al señalar que no existen dos crisis separadas —una ambiental y otra social— sino una única crisis socioambiental que requiere respuestas integrales.

Entre los puntos centrales del pronunciamiento, el organismo solicita a los legisladores priorizar la defensa de la vida, el acceso al agua y la integridad de los ecosistemas por encima de intereses sectoriales o de corto plazo. Asimismo, insta a escuchar a las comunidades locales y a la comunidad científica, y a respetar los compromisos asumidos por el país en el marco del Convenio Nº 169 de la OIT y del Acuerdo de Escazú.

La carta también recoge palabras del Papa Francisco y del Papa León XIV, quien al inaugurar una conferencia por el décimo aniversario de Laudato si’ planteó el interrogante acerca de si la humanidad ha cuidado el mundo creado “para beneficio de todos y de las generaciones futuras”.

Finalmente, la Comisión Episcopal de Pastoral Social llamó a los representantes nacionales a adoptar decisiones “valientes y proféticas”, orientadas al bien común y a la solidaridad intergeneracional, en un contexto global marcado por el agravamiento de la crisis hídrica.