La equinoterapia: un camino de sanación a través del contacto con los caballos


En un espacio rodeado de naturaleza y con la compañía de majestuosos caballos, la equinoterapia se presenta como una disciplina terapéutica integral que utiliza estos animales como facilitadores para mejorar la calidad de vida de personas con diversas discapacidades. La Fundación Moirú, ubicada en el Hípico Santa Julia, en Candelaria, trabaja desde hace tres años ofreciendo esta experiencia única.

Gabriela González, profesora de educación especial y especialista en terapias asistidas con caballos, explicó en comunicación con Cultura en Diálogo cómo esta práctica va mucho más allá de aprender a montar. “Nosotros consideramos a los caballos nuestros coterapeutas. Nuestro objetivo es generar bienestar en los participantes, ya sea en talleres recreativos o en sesiones individuales”, señaló.

La equinoterapia, según González, abarca un amplio rango de edades: desde niños de dos años hasta adultos mayores. Además, no requiere necesariamente la monta del caballo. “Si por cuestiones de movilidad u otras limitaciones no se puede montar, trabajamos pie a tierra, interactuando con el caballo desde abajo, acariciándolo y aprendiendo a comunicarse con él”, explicó.

Caballos entrenados y un entorno seguro

La terapeuta destacó la importancia de trabajar con caballos especialmente seleccionados y entrenados. “No es lo mismo tener un caballo manso que un caballo preparado para terapia. Deben responder a órdenes simples y estar acostumbrados a los elementos que usamos durante las sesiones, como pelotas, aros o rampas para facilitar la monta”.

Actualmente, la Fundación cuenta con siete caballos, de los cuales cuatro participan activamente en terapias. “También tenemos potrillos que se integran poco a poco a la manada. Es fundamental que los caballos vivan en grupo y estén libres, descalzos y sin estrés, para que puedan colaborar de manera natural en las sesiones”, explicó.

Beneficios terapéuticos y coherencia cardíaca

Además de favorecer la motricidad y la confianza, la equinoterapia genera efectos emocionales significativos. Uno de los conceptos más interesantes que aplica González es la coherencia cardíaca, que aprovecha el campo electromagnético del corazón del caballo, cinco veces más grande que el del ser humano, para inducir estados de bienestar en las personas. “Cuando estamos en incoherencia emocional, el contacto con el caballo puede ayudarnos a reconectarnos y sentirnos mejor, incluso estando a varios metros de distancia”, precisó.

Los beneficios también incluyen la mejora de la autoestima y la reducción de ansiedad, estrés o depresión. La fundación trabaja con niños y adolescentes con Trastorno del Espectro Autista (TEA), así como con personas con otras discapacidades o necesidades especiales, siempre en coordinación con profesionales de la salud como psicólogos, fonoaudiólogos y terapistas ocupacionales.

Accesibilidad y modalidad de las sesiones

Las sesiones individuales de monta terapéutica tienen una duración de 40 a 45 minutos, mientras que los talleres recreativos grupales pueden extenderse hasta dos o tres horas. La participación puede ser por derivación médica o por solicitud directa, y los costos se ajustan al nomenclador provincial y nacional de terapias asistidas. La Fundación también refactura a obras sociales cuando corresponde.

Historia y presente de la equinoterapia en Argentina

González recordó que esta práctica comenzó en el país gracias a Maria de los Ángeles Kalbermatter, quien tras un accidente decidió retomar la equitación y aplicar su experiencia para fines terapéuticos. La equinoterapia tiene raíces históricas profundas, ya que desde la Grecia clásica se reconocía la influencia positiva de los caballos en la salud física y emocional.

Con nueve años de experiencia y un equipo capacitado en técnicas de coaching asistido con caballos, González concluye: “No es solo montar, es compartir tiempo con los caballos, conocerlos, respetarlos y aprender de ellos. La transformación que viven los participantes es increíble: se suben a un caballo de 400 kilos y bajan con otra confianza, otra autoestima y otra mirada hacia la vida”.

La Fundación Moirú inicia la semana próxima sus actividades y mantiene abiertas las inscripciones para quienes deseen experimentar los beneficios de la equinoterapia, con el compromiso de ampliar el acceso a personas que no puedan costearlo mediante apoyo y colaboración comunitaria.