La EFA San Vicente de Paul fortalece la formación de jóvenes rurales con educación, producción y compromiso comunitario


La Escuela de la Familia Agrícola (EFA) San Vicente de Paul continúa consolidándose como una de las instituciones educativas de referencia en el interior misionero. Con 37 años de trayectoria, combina la formación académica con la capacitación productiva y el trabajo conjunto con las familias rurales, promoviendo el arraigo y el desarrollo de las comunidades.

Durante una entrevista en el programa Cultura en Diálogo, el rector de la institución, Darío Marcelo Aranda, junto al presidente de la comisión directiva, Aníbal González; el jefe de sección productiva, Hugo Rozicki; y las estudiantes Agustina Viera y Tamara Benítez, compartieron detalles sobre la historia, el presente y los desafíos de la escuela.

Aranda recordó que la asociación civil que dio origen a la institución comenzó a funcionar en 1988 y que las actividades escolares se iniciaron en 1989. Según señaló, en estas casi cuatro décadas de trabajo ya egresaron alrededor de 850 estudiantes del nivel secundario.

“Tenemos egresados distribuidos en diferentes actividades y profesiones. Muchos son profesionales vinculados a la agronomía, la educación y otras áreas, mientras que otros continúan desarrollando actividades agrícolas y ganaderas en la zona”, destacó.

Un modelo basado en la participación de las familias

La participación activa de los padres constituye uno de los pilares fundamentales de la EFA. Así lo explicó el presidente de la comisión directiva, Aníbal González, quien comentó que actualmente trabajan en la reparación de un invernáculo para incorporar experiencias vinculadas a la hidroponía.

“Los padres colaboramos permanentemente con distintas tareas dentro de la institución. Siempre estamos aprendiendo y acompañando a nuestros hijos en este proceso”, expresó.

González también resaltó cómo los conocimientos adquiridos por los estudiantes se trasladan a las chacras familiares. En su caso particular, explicó que comenzó a implementar la producción porcina en su propiedad a partir de los aprendizajes obtenidos en la escuela por su hijo.

Formación productiva desde el primer año

Por su parte, Hugo Rozicki, exalumno de la institución y docente desde hace 16 años, explicó que los estudiantes desarrollan actividades productivas desde primero hasta quinto año.

Entre las propuestas se encuentran huerta, producción avícola, cunicultura, elaboración de dulces y conservas, viveros de plantas nativas, cultivos regionales, producción bovina y porcina, industrialización de productos de granja y proyectos de formación vinculados a las necesidades de cada familia.

“Tratamos de que cada estudiante pueda aplicar en su hogar lo que aprende en la escuela y desarrollar proyectos que contribuyan a mejorar la producción familiar”, indicó.

Además, destacó que la institución mantiene un fuerte vínculo con las familias y realiza visitas periódicas a los hogares de los alumnos para conocer sus realidades y acompañar los procesos educativos de manera más personalizada.

La realidad de los pequeños productores

Durante la entrevista también se abordó la situación actual de las familias rurales de la región. Rozicki manifestó su preocupación por el contexto que atraviesan los pequeños productores, especialmente los vinculados a la producción yerbatera.

“La realidad de nuestros productores es complicada. Muchos buscan alternativas para diversificar la producción y garantizar el sustento familiar. No alcanza solamente con producir; también es necesario contar con capacitación y mercados donde comercializar los productos”, sostuvo.

Asimismo, consideró importante que las autoridades mantengan una mayor presencia en las colonias y escuchen las necesidades concretas de los agricultores.

Una experiencia que deja huellas

Las estudiantes Tamara Benítez y Agustina Viera, ambas de quinto año, coincidieron en destacar la experiencia de convivencia que ofrece la modalidad de la EFA.

“Es una experiencia muy linda. Nos une mucho como familia y aprendemos a convivir con compañeros que vienen de distintas realidades”, expresó Agustina.

Tamara, en tanto, señaló que este último año representa una etapa especial para los estudiantes que están próximos a egresar. Actualmente, el quinto año está integrado por 25 alumnos, distribuidos casi en partes iguales entre mujeres y varones.

Las jóvenes también destacaron la participación en los tradicionales encuentros deportivos entre EFAs de la provincia, que forman parte de las celebraciones de la Semana del Estudiante.

Oferta educativa más allá del nivel secundario

Hacia el final de la entrevista, Aranda remarcó que la institución amplió su propuesta educativa en los últimos años y actualmente ofrece tres niveles de formación.

Además del nivel secundario con orientación agraria, la EFA San Vicente de Paul cuenta con carreras de nivel superior como Técnico Superior en Turismo, Técnico Superior en Guía de Turismo y Técnico Superior en Administración de Empresas.

A esto se suman diversas formaciones profesionales y cursos de oficio vinculados a panadería, pastelería, electricidad, computación, servicios turísticos e industrialización de productos de granja.

“El objetivo es brindar alternativas de formación tanto para nuestros egresados como para toda la comunidad”, concluyó el rector.

Con una propuesta educativa que combina enseñanza, producción y compromiso social, la EFA San Vicente de Paul continúa apostando a la formación integral de los jóvenes rurales y al fortalecimiento del desarrollo local en el centro de Misiones.