En una nueva edición del programa Cultura en Diálogo, emitido por Radio Tupambaé, la exrectora de la EFA San Bonifacio de Aristóbulo del Valle, Celia Pawluk, repasó los orígenes, el crecimiento y la misión educativa de una de las instituciones pioneras de la educación rural en Misiones.
Durante la entrevista, Pawluk recordó sus inicios en la Escuela de la Familia Agrícola (EFA), donde comenzó a trabajar en 1989, poco después de finalizar sus estudios en el Instituto Antonio Ruiz de Montoya de Posadas. Oriunda de Oberá y criada en un entorno rural de Campo Ramón, explicó que su vínculo con la vida de colonia y su experiencia en organizaciones juveniles agrarias marcaron profundamente su vocación.
“Me atrapó la educación en alternancia. Las visitas a las familias, conocer el contexto donde viven los alumnos, me hizo volver a mi infancia en la chacra”, expresó.
Una escuela nacida de la necesidad de las familias
La EFA San Bonifacio comenzó a gestarse en 1987 y abrió sus puertas oficialmente en 1988, en el entonces kilómetro 1200 de la Ruta Nacional 14 —hoy kilómetro 926—, en Aristóbulo del Valle. Según relató Pawluk, el proyecto surgió ante la necesidad de las familias rurales de garantizar el acceso de sus hijos a la educación secundaria.
“En aquel momento había muy pocas opciones de nivel medio en la zona y muchas familias no podían costear alquileres o traslados diarios hacia el pueblo”, explicó.
La entrevistada destacó el rol fundamental de la comunidad y de referentes religiosos como el padre José Marx y el padre Rodrigo Brünner, quienes impulsaron la creación de las EFAs en Misiones inspirados en modelos educativos del norte santafesino.
La exdirectiva remarcó que la institución no nació para competir con otras escuelas, sino para cubrir una necesidad concreta del ámbito rural. “Las familias fueron las primeras en organizarse y conformar la asociación civil que sostiene la escuela”, señaló.
Educación en alternancia y formación integral
Uno de los pilares de las EFAs es el sistema de educación en alternancia, que combina el aprendizaje en el aula con el trabajo práctico en las chacras y el contacto permanente con las familias.
Actualmente, la EFA cuenta con diversos sectores didáctico-productivos destinados al aprendizaje y al autoconsumo: huerta, aves, cerdos, vivero de ornamentales, plantaciones de mandioca, maíz, yerba mate y monte frutal, además de una chacra destinada a prácticas formativas.
“Los chicos aprenden haciendo. La escuela tiene un aula abierta permanente”, afirmó Pawluk.
También destacó que la participación estudiantil es equitativa entre varones y mujeres, quienes se integran plenamente a las actividades rurales y productivas.
Una construcción “a pulmón”

La exrectora recordó que los primeros edificios de la EFA fueron construcciones prefabricadas de madera, levantadas gracias al esfuerzo conjunto de vecinos, padres y colaboradores de la comunidad.
“Los padres dejaban sus chacras para venir a hacer las bases de la escuela”, relató emocionada.
Además, resaltó la solidaridad de otras EFAs de la provincia, especialmente la de Capioví, donde cursaron los primeros estudiantes mientras se terminaban las obras en Aristóbulo del Valle.
La escuela también recibió apoyo de municipios de la región y de benefactores alemanes gestionados por el padre José Marx.
Un legado que sigue creciendo
Tras 36 años de trabajo en la institución, Pawluk aseguró sentirse agradecida por el camino recorrido y por haber sido parte de una experiencia educativa transformadora.
“Las EFAs enseñan a trabajar en equipo, a consensuar y a sostener la participación de las familias. Esa es su esencia”, sostuvo.
Actualmente, Misiones cuenta con alrededor de 30 Escuelas de la Familia Agrícola, consolidando un modelo educativo que combina formación académica, arraigo rural y compromiso comunitario.
Al cierre de la entrevista, la exrectora agradeció el espacio brindado por Radio Tupambaé para visibilizar el trabajo de estas instituciones y mantener viva la historia de quienes apostaron por la educación rural en la provincia.

