En su mensaje por el Mes de la Educación, los obispos de la Comisión Episcopal de Educación de la Conferencia Episcopal Argentina renovaron el llamado a fortalecer la formación integral de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. También destacaron la importancia del silencio, la reflexión, los vínculos y la tarea docente como servicio y evangelización.
En el comienzo de septiembre, Mes de la Educación, la Comisión Episcopal de Educación de la Conferencia Episcopal Argentina difundió un mensaje dirigido a los educadores bajo el lema “Cultivar la interioridad para dar sentido a la vida”.
En el documento, los obispos señalaron que este tiempo invita a celebrar y reflexionar sobre la educación y a renovar el compromiso con la formación integral de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En ese sentido, advirtieron que, en un contexto marcado por “la velocidad, la inmediatez y la hiperconectividad”, resulta necesario volver a preguntarse por la misión más profunda de la escuela.
La Comisión Episcopal remarcó que la educación no consiste solamente en transmitir contenidos, preparar para una profesión o adquirir competencias tecnológicas, sino también en acompañar a la persona a descubrir que su vida posee una magnífica dignidad, que es un don y que merece ser cuidada y vivida con sentido.
Cultivar la vida interior
Uno de los ejes centrales del mensaje es el cultivo de la vida interior. Los obispos retomaron la carta apostólica Diseñar nuevos mapas de esperanza, en la que el papa León XIV invita a custodiar el corazón y desplegar una “constelación de esperanza”.
Según el documento, cultivar la vida interior implica enseñar a redescubrir el silencio, la reflexión y la apertura a la trascendencia, como caminos para encontrar verdaderas razones para vivir, esperar y amar.
Recuperar el tiempo compartido y las relaciones fiables
Otro de los aspectos destacados es la necesidad de fortalecer las relaciones y recuperar espacios de encuentro. En este punto, el mensaje cita la encíclica Magnifica Humanitas, donde León XIV recuerda que “la escuela no está llamada a perseguir la velocidad del mundo digital”, sino a ofrecer aquello que lo digital por sí solo no puede dar: tiempo compartido para aprender y relaciones fiables.
La propuesta de los obispos se vincula así con la necesidad de generar espacios donde sea posible compartir, aprender y establecer vínculos confiables.
Renovar la vocación que evangeliza
El tercer eje planteado por la Comisión Episcopal de Educación está relacionado con la vocación docente y su dimensión evangelizadora.
En su mensaje a la comunidad educativa, León XIV señala que la labor pedagógica consiste en “evangelizar educando y educar evangelizando”, haciendo de la cátedra un lugar de servicio y entrega para superar el aislamiento y el individualismo.
Desde esta perspectiva, los obispos ponen en valor la tarea cotidiana de los educadores y reconocen las dificultades y desafíos que atraviesan.
“Gracias por todo lo que están haciendo”, expresa el mensaje, al tiempo que destaca la importancia estratégica de la escuela en el cumplimiento de la misión de la Iglesia y agradece a quienes le dedican tiempo, afecto, energía y preocupación.
Un llamado a vivir la educación con sentido
El mensaje concluye con un saludo afectuoso a los educadores y con la seguridad de la oración de los obispos “a los pies de Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra Patria”.
De esta manera, la Comisión Episcopal de Educación propone que septiembre sea un tiempo para renovar el compromiso educativo y, especialmente, para cultivar un camino interior que ayude a construir un mundo más humano.

Fuente: Comisión Episcopal de Educación – Conferencia Episcopal Argentina.

