La Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió en las últimas horas que recurrirá a la Justicia si el Senado aprueba la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. La decisión fue adoptada tras una reunión de su mesa chica, en la que la conducción sindical dio por hecho que el oficialismo reunirá los votos necesarios para sancionar la ley esta semana.
En ese marco, la central obrera confirmó una movilización para el lunes en Plaza Lavalle, frente a los Tribunales, y descartó la convocatoria a un nuevo paro general. La estrategia, según explicaron sus autoridades, estará centrada en la judicialización de la norma por presunta inconstitucionalidad.
“La decisión ha sido sustentar el análisis legal que se viene haciendo y la presentación judicial respecto de lo que creemos inconstitucional dentro de este proyecto de ley”, sostuvo Jorge Sola, uno de los secretarios generales de la CGT, al término del encuentro.
Sin nuevo paro y con eje en la Justicia
Pese al reclamo de los sectores más combativos, la conducción cegetista consideró que una huelga en la antesala de una votación que evalúan como definida tendría escaso impacto político y legislativo. La última medida de fuerza, señalaron, ya marcó una postura institucional y repetirla no modificaría el escenario en el Senado.
Por ello, la central avanzará con la preparación de un recurso de inconstitucionalidad que cuestionará artículos que, según sostienen, vulneran derechos consagrados en la Constitución Nacional. Entre los puntos que analizan los equipos jurídicos sindicales figuran el principio protectorio del trabajador establecido en el artículo 14 bis y el principio de no regresividad en materia de derechos sociales.
“Tiene varios puntos que afectan derechos individuales y derechos colectivos, que alteran la representación gremial, pero también los derechos individuales”, detalló Sola.
Desde la CGT también indicaron que mantuvieron reuniones con gobernadores, diputados y senadores para intentar frenar el avance del proyecto, aunque reconocieron que esas gestiones no alcanzaron para modificar el curso del debate parlamentario.
Los puntos cuestionados
La central obrera apunta especialmente contra las modificaciones vinculadas con el derecho de huelga, la ampliación del período de prueba y la posibilidad de alterar esquemas indemnizatorios mediante convenios colectivos. Asimismo, cuestiona la redefinición de conceptos salariales que podrían impactar en el cálculo de indemnizaciones.
En la conducción sindical admiten que, aun con una eventual presentación ante la Corte Suprema, el máximo tribunal podría no frenar la aplicación de la ley en su totalidad, por lo que muchos planteos deberían resolverse caso por caso.
Diferencias tácticas y movilizaciones
En paralelo, los gremios nucleados en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) convocaron a una movilización al Congreso para el viernes, día previsto para la sesión en el Senado, aunque sin paro nacional. Entre ellos, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ya anunció medidas propias.
Si bien estas acciones evidencian diferencias tácticas con la CGT, desde ambos espacios evitaron hablar de ruptura. La conducción cegetista, por su parte, busca ordenar la estrategia interna, reducir tensiones entre el sector dialoguista y el ala dura, y preservar margen de acción frente al escenario posterior a una eventual sanción de la reforma.
Dirigentes sindicales adelantaron además que, si la ley es aprobada, expondrán políticamente a los senadores que acompañen la iniciativa, especialmente a aquellos vinculados al peronismo, al considerar que el proyecto representa un retroceso en materia de derechos laborales.

