Kicillof apuesta a una interna abierta y crece la tensión con el kirchnerismo


La interna del peronismo atraviesa uno de sus momentos más complejos y la relación entre el gobernador bonaerense Axel Kicillof y la conducción kirchnerista continúa deteriorándose. Tras el discurso pronunciado por Máximo Kirchner en Parque Lezama, dirigentes de distintos sectores admiten que las posibilidades de recomponer el vínculo parecen cada vez más lejanas y que las diferencias podrían terminar dirimiéndose en una competencia electoral.

En el entorno del mandatario provincial interpretaron las declaraciones del líder de La Cámpora como una señal de que no existe respaldo para una eventual candidatura presidencial de Kicillof. Durante su intervención, Máximo Kirchner hizo referencia a experiencias pasadas del peronismo en el gobierno y advirtió sobre los riesgos de repetir errores que, según sostuvo, derivaron en resultados negativos para el espacio político.

Las expresiones generaron una rápida reacción en el kicillofismo. Desde el círculo cercano al gobernador cuestionaron los planteos realizados y consideraron que detrás de las críticas existe una resistencia a la posibilidad de que Kicillof encabece un proyecto nacional con autonomía política.

La tensión también quedó expuesta dentro del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), donde varios dirigentes interpretaron el acto de Parque Lezama como una reafirmación del liderazgo de Máximo Kirchner dentro del espacio y una muestra de la profunda fractura que atraviesa al kirchnerismo.

En este contexto, fuentes cercanas al gobernador descartaron por el momento una reunión con el presidente del PJ bonaerense. Sin embargo, señalaron que Kicillof estaría dispuesto a mantener un encuentro con la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner para debatir cuestiones estratégicas vinculadas al futuro del peronismo.

Entre los temas que consideran prioritarios aparecen la definición de una estrategia electoral, el debate sobre las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la situación de los intendentes, el armado político en las provincias y el impacto que tendría la deuda pública sobre una eventual administración justicialista.

Desde el cristinismo, en tanto, insisten en que el gobernador debería visitar a la ex mandataria. En La Plata recuerdan que ya hubo una reunión entre ambos el año pasado y sostienen que aquel encuentro no permitió acercar posiciones.

Ante este escenario, Kicillof considera que el peronismo difícilmente pueda alcanzar un candidato de consenso. Por ese motivo, en su entorno creen que la mejor alternativa es una gran PASO que permita resolver las diferencias mediante el voto popular.

Incluso, dirigentes cercanos al gobernador aseguran que están dispuestos a competir contra cualquier postulante que cuente con el respaldo de Cristina Kirchner, así como también frente a referentes de otros sectores del peronismo.

Si finalmente las PASO fueran eliminadas, en el kicillofismo contemplan la posibilidad de una fragmentación electoral similar a la registrada en 2003, cuando distintas expresiones del justicialismo compitieron por separado en las elecciones generales.

Mientras las posiciones permanecen alejadas y los canales de diálogo muestran escasos avances, la disputa interna del peronismo continúa profundizándose. En ambos sectores reconocen que el conflicto es de gran magnitud y que, de no alcanzarse un acuerdo político, la definición podría quedar en manos de los votantes en las urnas.