Irán: organizaciones de derechos humanos elevan a más de 2.700 los muertos por la represión de las protestas


Las protestas que sacuden a Irán desde hace más de dos semanas han dejado al menos 2.751 muertos, según un informe difundido este miércoles por el grupo de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos. La cifra refleja la magnitud de la represión desplegada por el régimen en lo que constituye una de las mayores olas de disidencia de los últimos años.

De acuerdo con HRANA, hasta el momento se han verificado 2.403 muertes de manifestantes. A ese número se suman 147 personas afiliadas al gobierno, 12 menores de edad y nueve civiles que no participaban directamente en las protestas. La organización precisó que los datos corresponden únicamente a víctimas cuya identidad y circunstancias de fallecimiento pudieron ser confirmadas en distintas regiones del país.

Las cifras contrastan con las declaraciones de un funcionario iraní, quien el martes reconoció que alrededor de 2.000 personas murieron durante los disturbios. Se trata de la primera vez que las autoridades ofrecen un balance global de fallecidos desde el inicio de las protestas, aunque el número oficial se mantiene por debajo de las estimaciones de organizaciones independientes.

En este contexto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instó públicamente a los iraníes a continuar con las manifestaciones y aseguró que “la ayuda está en camino”. Consultado sobre el alcance de esa afirmación, evitó dar precisiones y respondió que su significado “se sabrá más adelante”.

El mandatario estadounidense también advirtió que su administración evalúa distintas opciones, incluida la acción militar, para responder a la represión ejercida por Teherán. No obstante, no detalló qué medidas concretas podrían adoptarse.

Horas antes, Trump había señalado en una entrevista con CBS News que Estados Unidos tomará “acciones muy contundentes” si las autoridades iraníes comienzan a ejecutar a manifestantes detenidos. La advertencia surgió tras informaciones de la fiscalía de Teherán que indican que algunos arrestados podrían ser juzgados por el cargo de moharebeh (“guerra contra Dios”), delito que contempla la pena de muerte.

Durante esa entrevista, el presidente afirmó que el número real de víctimas sigue siendo incierto y que existen reportes con estimaciones que oscilan desde varios miles hasta cifras que superarían los 12.000 muertos. “Una muerte ya es demasiado”, sostuvo, y adelantó que recibirá un informe detallado sobre la situación a su regreso a Washington.

Más tarde, en un discurso en la ciudad de Detroit, Trump reiteró su respaldo a los manifestantes iraníes y llamó a “seguir protestando” y a “guardar los nombres de los asesinos y abusadores”. En ese mismo acto anunció la cancelación de reuniones con funcionarios iraníes y la imposición de aranceles a quienes mantengan negocios con Irán, hasta que, según dijo, “cese la matanza sin sentido”.

Por su parte, las autoridades iraníes rechazaron las declaraciones del mandatario estadounidense y acusaron a Estados Unidos e Israel de fomentar la violencia interna. Funcionarios del gobierno atribuyeron las muertes a supuestos “operativos terroristas” con apoyo extranjero, destinados —según su versión— a desestabilizar al país.

(Con información de Reuters)